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Norma Araceli Bautista

 

 

 

 

 

Todos somos consumidores

Acomodar en un jarrito

Norma Araceli Bautista

Uno podría pensar que adquirir casa o departamento significa un enorme desembolso, pero si además quisiéramos acondicionarlo funcional y armoniosamente habrá que tener cuidado, porque amueblar y decorar un pequeño o gran espacio puede costar varios miles de pesos.

Por un lado, la población de la ciudad aumenta cada año y, por otro, las familias disminuyen en cuanto a su número de integrantes. Ambos factores contribuyen a reducir los espacios para vivir. Así, las casas y los departamentos tienen apenas espacio para colocar los muebles indispensables. Empero, el tamaño de la propiedad no siempre determina el costo de la decoración.

Trátese de una pequeña casa en condominio o un palomar en los grandes edificios, buscamos decorar dichos lugares en función del espacio, los gustos y, como siempre, el dinero. Lograr armonía en el estilo de la sala, el comedor y las recámaras no sólo pretende hacerlo agradable a la vista; tiene, además, el objetivo de crear efectos ópticos de agrandamiento de espacios.

Y no se crea que amueblar requiere por fuerza la contratación de especialistas en la materia; a menos que por falta de tiempo o habilidades se le complique el arte de combinar colores, armonizar texturas, optimizar los espacios y encontrar los muebles adecuados para toda la casa.

Modernos, coloniales, rústicos, antiguos, modernistas, de mimbre, minimalistas o muy barrocos, hay mueblerías para todos los gustos; de igual forma, hay infinidad de criterios para elegir entre unos y otros; pero siempre con un solo objetivo: armonía de techo a piso y de pared a pared.

Ahora la moda es colocar hasta el más mínimo detalle en el lugar indicado para facilitar el libre tránsito de las buenas vibras. El arte del Feng Shui recomienda colocar plantas en la sala para que absorban el estrés, comprar muebles de colores claros (lástima si tiene niños) y colocar las cabeceras de las camas apuntado al oriente. Por ningún motivo tener televisores en las recámaras (la cama es para dormir) y esmerarse en la decoración del baño; según esto, ahí radica la fuente de la prosperidad económica y emocional.

Norma Araceli Bautista
(Correo: normabaguf@hotmail.com)

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