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Norma Araceli Bautista

 

 

 

 

 

Todos somos consumidores

Dime a qué hueles

Norma Araceli Bautista

En Francia, las ventas nacionales de perfumes ascienden anualmente a cerca de cinco mil 800 millones de dólares, a ello se suma una cantidad similar por concepto de exportaciones de estos mismos productos. Lo anterior ha convertido a esta vieja industria de tradición francesa en uno de los sectores con mayores ingresos a nivel mundial en los últimos años.

La creación de perfumes -sin importar la cantidad de instrumentos tecnológicos con los cuales se cuente- sigue dependiendo fundamentalmente de diestros creativos con nariz privilegiada. Y todos estaremos de acuerdo que para crear la fragancia perfecta no se estudia ni se obtienen títulos académicos en ningún lado, todo es cuestión de poseer el don del fino olfato y perfeccionarlo a lo largo de los años.

Fino olfato y sensibilidad son cualidades que han hecho grandes a gente como Guerlain (el más antiguo de todos), Coco Chanel, Paloma Picasso, Guy Laroche, Christian Dior o Giorgio Armani; o bien, permitido el desarrollo de grandes emporios como el grupo francés L`Oréal, Lanc_me, Elf Aquitaine, Taittinger, LVHM, Cartier y el estadounidense Estée Lauder -estos siete tienen repartidas todas las marcas de perfumes en el mundo-.

Probablemente los incluidos en la lista le suenen familiares y la razón es que este producto "frívolo y de efecto fugaz" está sumamente ligado a dos importantes sectores: el de la ropa y los cosméticos, razón por la cual encontramos, al menos, una fragancia por cada diseñador de prendas.

El espectro de consumidores de perfumes se amplía y diversifica con cada nueva fragancia en el mercado. Ahora la estrategia es crear el hábito y la necesidad de oler bien desde que se es pequeño. Hace casi 13 años que Guerlain colocó en los grandes almacenes Petit Guerlain, y desde entonces pocos han evitado ser seducidos por el grupo de los niños y los bebés.

Con fragancias frescas (y mínimamente alcoholizadas) se llega a los bebés; los perfumes de chocolate y moras son buscados por las niñas. Para los adolescentes se han fabricado versiones especiales, más suaves y baratas, de fragancias clásicas como Interdit, Poison o Naf-Naf Benetton. En fin, para todos hay perfumes, y cada vez menos pretextos que justifiquen no oler bien.

Norma Araceli Bautista
(Correo: normabaguf@hotmail.com)

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