etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios ciberia ensayos
mañana libros cultura espectáculos
tianguis etcétera
el país

la granja
Fallida alianza
Minipartidos
Figuras menores
Antes de luchar
La Democrática

Raúl Trejo Delarbre

textos
El informe
Leonardo Curzio

 

 

 

 

 

memoria

PRI: Elección en duda

Pablo Hiriart

Aunque ninguno de los principales actores políticos involucrados en el caso lo admita de manera abierta, es un hecho que en las últimas semanas se ha gestado una embestida contra el proceso de selección del candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Quizá por razones distintas, Manuel Bartlett y Humberto Roque Villanueva han enfocado sus baterías contra el presidente de la Comisión Organizadora de la elección, Fernando Gutiérrez Barrios, a quien incluso se le ha pedido que se vaya. Y pedir eso a estas alturas es admitir que el proceso interno fue un fracaso y la única vía es la elección del candidato a través de una convención de delegados.

Humberto Roque ha sido todavía más preciso en su propuesta. Ha planteado en todos los tonos y en todos los foros a su alcance, que el Presidente de la República debe intervenir cuanto antes porque el proceso interno está sumido en el desorden y nadie le hace caso a Gutiérrez Barrios. Que un precandidato presidencial demande la intervención del presidente Zedillo para poner orden en la casa es asumir que la organización del proceso es un fracaso y no hay más remedio que el "jefe nato" del partido vuelva a asumir el papel clave del proceso sucesorio, tal y como ha ocurrido desde Obregón a la fecha.

Cuando decimos que Bartlett y Roque demandan la salida de Gutiérrez Barrios y la intervención presidencial, respectivamente, quiere decir que la mitad de los precandidatos contendientes están señalando ante la opinión pública y ante las instancias tradicionales de decisión en el partido y en el gobierno, que la elección fracasó.

¿Son autónomos Bartlett y Roque Villanueva? ¿Actúan por sí mismos cuando torpedean la instancia organizadora del proceso priista? ¿Son parte de un diseño? En lo personal, estamos convencidos de que Bartlett sí es autónomo, que nadie orienta sus decisiones políticas y que su disidencia con el rumbo del proceso electoral del PRI obedece a razones distintas a cualquier afán conspirativo.

Pero en la Comisión Organizadora del proceso interno hay quienes están convencidos de lo contrario. Se afirma que Bartlett y Roque han concertado sus acciones para destruir cuanto antes la elección interna. Y hay la convicción de que esa tarea demoledora del proceso priista está alentada por fuertes grupos del oficialismo que han comenzado a ver con dramática inquietud que Roberto Madrazo no baja en las encuestas.

Son varios los argumentos que se apuntan para descarrilar la elección del 7 de noviembre, en caso de que prospere el intento por anular el proceso. El primero y más poderoso de ellos, insistimos, es el hecho de que la mitad de los participantes descalifican la elección en la que están compitiendo. Pero también se anota el hecho de que los fuertes, incesantes y crecientes encontronazos verbales entre Roberto Madrazo y Francisco Labastida ponen en riesgo la unidad del PRI.

En tercer lugar está el argumento que también ha sido planteado por Bartlett y Roque, en el sentido de que tanto Madrazo como Labastida ya rebasaron los topes de gastos de campaña impuestos al inicio de la contienda.

Finalmente, los tres argumentos anteriores se entrelazan para apuntar hacia una dirección: Gutiérrez Barrios. No pudo conducir el proceso interno, es la conclusión pública que puede ser usada para cancelar la elección. Descalificarlo a él es la ruta corta para reventar el proceso priista.

Esa es una convicción que hay entre algunos de los organizadores de la elección del 7 de noviembre. La otra es que no hay ninguna seguridad de que esa elección llegue a realizarse.

Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores