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Enrique Contreras Montiel

 

 

 

 

 

Giddens en México
En busca de la tercera vía

Ricardo Becerra

Anthony Giddens está en México. Es el principal promotor de ese nuevo precipitado económico y sociológico que se ha dado en llamar la "tercera vía".

Es muy posible que no estemos ante una moda conceptual. De hecho, el trabajo de Giddens lleva varios años, décadas, de elaboración y discusión entre muy diversos sectores de la izquierda europea; no estamos ante un intelectual advenedizo que busca popularidad barata; al contrario, es un veterano de la política y la sociología que ha pasado largos periodos de hibernación y marginación en el largo periplo de dominio conservador -los últimos 20 años- en Gran Bretaña.

Su premisa de fondo es ésta: la izquierda europea (como la izquierda mundial) necesita reinventar un proyecto de gobierno que mejore el nivel de vida de la gente en un contexto de transición económica epocal. En otras palabras: se trata de mantener y mejorar las redes de convivencia y de seguridad mínimas, mientras atravesamos un periodo de cambios económicos y técnicos profundos y drásticos.

Giddens es el ideólogo más importante de una generación de políticos europeos apenas mayores de 50 años; es decir, de una generación de hombres de izquierda que vivieron y padecieron un largo ciclo de gobiernos neoliberales: Blair, Jospin, D`Alema y Schröeder. En otras palabras: esos líderes de izquierda vieron cómo gobiernos conservadores aceleraban los procesos de globalización comercial y financiera de sus países y del mundo pero no atendían, por miedo o displicencia, las consecuencias sociales negativas.

La advertencia de Giddens cabe ahí precisamente: cobrar conciencia de que en la economía mundial algo esencial no está funcionando, que el ciclo liberalizador está agotado, es demasiado riesgoso, y es necesario pasar a un periodo de reforma social.

Dice Giddens: "Los mercados han cumplido su tarea, ahora ha llegado el momento de que el Estado cumpla la suya". Pero lo más interesante de la tercera vía es que no se trata de una mera reedición de las recetas intervencionistas del pasado: se trata de inventar una socialdemocracia postkeynesiana, por así decirlo. En otras palabras, "la tercera vía" no quiere un Estado que use al gasto público como instrumento privilegiado, anticíclico; pugna por intervenciones más finas, más intencionadas, más estructurales en la distribución de los recursos globales y en el mercado de trabajo.

Giddens lo sabe: la globalización no es parte de una tremenda conspiración mundial de las transnacionales o del imperio; la globalización es "la condición material de la vida económica y social de fin de siglo", y el neoliberalismo "un reconocimiento teórico de esa realidad".

Así, según el reciente manifiesto de Blair y Schröeder, existen dos retos históricos para la nueva izquierda que hoy gobierna gran parte de Europa: hacia adentro, el desempleo crónico; hacia fuera, la estabilidad financiera, para crear un ambiente de desarrollo y de crecimiento global, sobre todo en el Tercer Mundo.

No están errados: en los próximos 50 años la población mundial se duplicará, y su multiplicación tendrá como escenario a los países del Tercer Mundo: si no existe un ambiente y un esquema de cooperación mundial, si la socialdemocracia no mira más allá de su casa europea, el futuro está amenazado con inestabilidad, miseria global, flujos migratorios incontrolados y un largo y desesperante etcétera.

La "tercera vía" es importante: es una oportunidad para pensar globalmente aquellos puntos de equilibrio entre las necesidades de crecer y de vivir mejor en esta parte del planeta sin querer renunciar a lo inevitable: la interconexión económica internacional. Ojalá nuestra izquierda tome en serio la visita del profesor inglés pues, sin exagerar, la "tercera vía" puede ser la puerta que se abre para las reformas necesarias a escala mundial: así que bienvenido sea el profesor Giddens.

Ricardo Becerra estudió Economía en la UNAM.

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