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Leñero y el destino

Carlos Castillo López*

En ocasiones, la vida nos presenta la oportunidad de escoger. Es difícil saber cuál elegir, sobre todo a sabiendas que una u otra puede dar un giro completo a nuestro destino. Al final, la decisión nos conduce a distintas circunstancias pero, ¿qué pasaría si hubiésemos tomado la ruta alterna? ¿Qué sería de nuestras vidas si en vez de ir por la derecha, eligiéramos el camino de la izquierda?

En su más reciente novela, La vida que se va, Vicente Leñero narra la historia de una abuela que decide sacar de su memoria la historia de su vida. Sin embargo, los relatos de la anciana tienen una característica muy particular: además de contar al reportero -encargado por azar de entrevistarla- sus andares de juventud, incluye en sus relatos, cuando se ve obligada a decidir por dos caminos, qué habría sido de ella si en vez de decidirse por uno, hubiese optado por un sendero distinto. Así, la entrevistada hace de la historia una compleja pero muy peculiar narración que, en ocasiones, confunde al lector y lo hace perder la línea de la novela, construida bajo los recuerdos de memorables partidas de ajedrez y románticas aventuras.

"El ajedrez nos recuerda que el mundo es un conjunto de posibilidades casi infinitas y que hay que decidirse por una", asegura el autor en una de las primeras páginas del libro. En ocasiones, cuánto no daríamos por regresar y tomar un camino distinto al elegido. La abuela Norma logra retornar, aunque sea en su memoria, a los momentos decisivos de su vida y, a partir de lo anterior, construye la urdimbre de historias, algunas verdaderas, otras falsas, pero todas ciertas, que dan vida a esta obra.

No cabe duda que tanto la forma como el contenido de la narración de Leñero son de gran calidad: una prosa admirable y una historia repleta de vidas jamás vividas, producto de la imaginación de una anciana que, no conforme con poseer un recuerdo, busca la forma de completar y reconstruir el pasado para darnos la idea de que, a final de cuentas, nuestras vidas son fruto de miles de opciones, y que nuestro destino llevará la marca de cada decisión, irreversible, que hemos tomado, que tomaremos o que quizá jamás hagamos nuestra.

Vicente Leñero, La vida que se va, México, Alfaguara, 1999, 329 pp.

*Es analista político en Humanismo, Desarrollo y Democracia, A. C.

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