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por los caminos de sancho La misma piedra
Renward García Medrano
Ahora verdaderamente que entiendo que los jueces y gobernadores deben ser, o han de ser de bronce, para no sentir las importunidades de los negociantes... Usted me disculpará, lector amigo, pero sigo creyendo que el presidente Zedillo debe tener poderosas razones para no ordenar la evacuación de los ultras, los grupos "sociales" no menos belicosos y los jóvenes universitarios que siguen apoyando el paro en la UNAM. Insisto, como lo han hecho muchos comentaristas más, en que el levantamiento del paro de la UNAM no puede discutirse con el CGH sino con el subcomandante Marcos, pues a estas alturas es indiscutible que el campus universitario se ha convertido en el primer "territorio liberado" fuera de la zona de Chiapas a la que está confinado el EZLN. Creo -a riesgo de estar acomodando los hechos a mi hipótesis- que la propuesta de seis puntos para reanudar el diálogo del gobierno con el EZLN va a lo fundamental: si se logra negociar con el grupo armado, es probable que sus huestes "civiles" liberen a la Universidad Nacional. Sin esa negociación, cualquier acción del Estado para hacer valer la ley -inevitablemente con la fuerza pública- provocaría la dispersión del problema en otras universidades y centros de educación superior: si usted le da un golpe a una gota de mercurio, no la elimina sino que la convierte en muchas gotitas pequeñas. Infortunadamente para mí, no soy optimista respecto de la respuesta del EZLN. Si el objetivo final de este grupo armado fuera hacer justicia a los indígenas, hace tiempo habría negociado con el gobierno. Pero como su verdadero propósito es, a mi juicio, destruir al Estado para construir otro de corte socialista, entonces sería una locura desmovilizar al EZLN y convertirlo en fuerza política legal. Es posible que para cuando esté en sus manos esta edición de etcétera el EZLN ya haya respondido a la propuesta gubernamental. Creo que pondrá condiciones, como el retiro del Ejército mexicano de la zona de conflicto, que a mi juicio son inaceptables tanto por motivos políticos -sería renunciar a la soberanía de la nación sobre una parte del territorio- cuanto por razones éticas: sería dejar a la población de la zona, mucha de la cual no es simpatizante y hasta es adversaria del EZLN, a expensas del grupo armado, cuya voluntad sería ley sobre todos los habitantes de los "territorios liberados". En el mejor de los casos, me parece, el EZLN accederá a reanudar el diálogo con el gobierno, no sin concesiones adicionales previas de parte de éste. Si lo hace, buscará que el gobierno ceda en tantos puntos como sea posible y, una vez que haya concedido todo lo que esté a su alcance -introducir a las reformas constitucionales los puntos decisivos de la propuesta de la Cocopa, por ejemplo- ya se encargarán Tacho o Zebedeo o David o Juan de las Pitas de denunciar que el gobierno perverso o racista los humilla por ser indios o que los quiere engañar "porque su palabra siempre ha sido falsa", o lo que se les ocurra para retirarse de la mesa y dejar las cosas como estaban, sólo que con un buen costal de concesiones. Yo lo que espero es que el gobierno esté consciente de con quién pretende sentarse a negociar y cuáles son los propósitos y medios del EZLN, de suerte que no lo tome por sorpresa un boicot como todos los que le ha puesto el grupo armado desde el primer diálogo para la paz. Más aún, espero que la intención del gobierno sea efectivamente tender un puente firme hacia el diálogo y la paz, pero si esto no es posible, sepa mostrar Más que haber firmado los Acuerdos de San Andrés Larráinzar con algunos puntos ambiguos; más que haber confiado a la Cocopa, ¡en tiempo de posadas!, que preparara un proyecto de iniciativa de reformas constitucionales a partir de esos documentos; más que todo eso, el gobierno falló al dejar que se acumularan agravios, ofensas y actos de provocación y boicot, sin decir una sola palabra públicamente, quizá con la ingenua presunción de que eso evitaría que se rompiera el diálogo. La negociación se interrumpió y el gobierno aceptó la ficción de que sólo estaba interrumpido o en receso, para no aplicar el mandato de la Ley para el Diálogo, que establece que la suspensión de las órdenes de aprehensión y la vigencia de las garantías excepcionales al EZLN se terminarían automáticamente al romperse el diálogo. Estas experiencias deben servir para no tropezar con la misma piedra. El gobierno debe negociar como lo que es -una institución legítima del Estado mexicano- y no como si fuera un frágil organismo sujeto al chantaje de una pandilla de hombres armados y enmascarados. Renward García Medrano es periodista. |
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