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bahías Huelga y representación
Rafael Cordera Campos
De ninguna manera se puede dejar pasar el efecto de la imagen que dan los huelguistas, ultras o no, respecto de los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México. Más aún, en relación con lo que ha representado la institución en el desarrollo del país. No es correcto siquiera suponer que la huelga y quienes la sostienen son representativos o expresan la media estudiantil. No hay datos en favor de esas tergiversaciones que algunos han tratado de hacer correr por los medios de comunicación o a través de la "comisión nacional de rumores". Todo lo contrario. La UNAM puede demostrar fehacientemente que cuenta con miles de estudiantes, tanto en el nivel de bachillerato como en los estudios superiores y de postgrado, que son de excelencia y pueden competir con cualquiera de sus pares tanto en el país como en cualquiera del mundo. A estas y otras cuestiones se enfrenta la institución ahora y, sobre todo, cuando algún día triunfe la razón y se levante una huelga que ya bastante daño le ha hecho a la institución. La comunidad o las comunidades universitarias tendrán que enfrentar dicha situación y para ello cuentan con su capital más importante: el talento colectivo que ahí se reúne. De esto no debería haber duda alguna. La institución tiene pruebas de sobra para demostrar que ha sido el proyecto cultural más importante del país. No hay que ir muy lejos, basta con acudir a su memoria y archivos. Por supuesto, también a sus "productos": mujeres y hombres, investigaciones, publicaciones y un extenso y documentado etcétera. Frente a todo eso, sus enemigos solamente podrán enfrentarlo con la provocación que, como también se puede comprobar, la saben fabricar y usar más que bien o, en el peor de los casos, con el silencio, el murmullo y, en algunos casos, abusando de la ley. Con ello, y con la organización y la participación de su personal académico, la universidad podrá contar con la fuerza necesaria para emprender los cambios que necesita para resolver sus problemas y actualizarse para seguir sirviendo a la sociedad. La autonomía que algunos han querido violentar, sobre todo en relación con lo sustantivo, es decir, su capacidad para autogobernarse, es una de sus principales armas. Precisamente porque los problemas no terminarán con el levantamiento de una huelga que a estas alturas nadie sabe ni cómo ni cuándo va a concluir, es necesario que se piense, una vez más y como en otras ocasiones en el pasado, acerca del papel que está llamado a cumplir el personal docente y de investigación. Desde hoy habrá que hacer el recuento de lo que, al parecer, ha estado renaciendo en esos ámbitos de la institución. En unos casos, como lo han registrado los medios, han surgido organismos que los propios profesores o investigadores se han construido para reflexionar, deliberar y hasta proponer y, en otros, se han querido revivir membretes y figuras que solamente se representan a sí mismos. Los primeros podrán ser semillas que con el tiempo y como producto de las necesidades, se conviertan en plataformas de lanzamiento para las organizaciones académicas que impulsarán las reformas por concretar. De los segundos, ni hablar. Quienes encabezan la huelga no pararán en cuanto a la consecución de sus objetivos, ni siquiera con el fin de su movimiento. Elegir a las autoridades por medio del voto secreto y directo o mediante fórmulas "democráticas" que ya se han visto en otros tiempos y en otras instituciones de educación superior a las que los experimentos políticos les han resultado sumamente caros, es algo a lo que no van a renunciar. Por eso es necesario subrayar la trascendencia de la organización académica que hoy se ha vuelto indispensable -por su ausencia- para pensar el futuro de la UNAM. Sin lugar a dudas, habrá que pensar en el regreso también en términos del medio y los intereses estudiantiles y lo que corresponda a los trabajadores administrativos. De cualquier forma, la pregunta que sobresale es la que tiene que ver con las reformas. ¿Cuáles reformas? ¿Quiénes las van a hacer? ¿Desde "fuera", como algunos pretenden?... Rafael Cordera Campos es profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. |
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