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la hidra

Vicente Fox
El exterminador

Jaime Ramírez Garrido

Con mis botas terminaré con las alimañas, suele repetir Vicente Fox. Alimañas llamaba Hitler a los judíos. Con su desprecio a las instituciones, su actitud valentona, el privilegio de su imagen sobre sus propuestas, Vicente Fox parece seguir los pasos de otros líderes latinoamericanos como Alberto Fujimori y Hugo Chávez. En la vida política de nuestro país, la tendencia a exaltar los "güevos" ha vuelto por sus fueros. Se confunde el ejercicio democrático y legítimo de la autoridad con el mero autoritarismo.

La propuesta de una alianza opositora se dirige, precisamente, a dotarlo de un respaldo en votos que, a su vez, lo liberará de los compromisos a los que obliga su candidatura por el Partido Acción Nacional.

A la manera de sus admirados caudillos, Fox busca comprometerse directamente con "los ciudadanos" y no con las instituciones o las ideas. Explota el discurso antipolítico, según el cual las instituciones democráticas representan burocracias anquilosadas que estorban para el ejercicio del gobierno.

El PAN, que tradicionalmente se ha comprometido con el camino de la política y de la creación de instituciones, ahora se pone al servicio de la antipolítica, del desprecio a las instituciones, de un discurso, en suma, que no le corresponde.

En 1929 Manuel Gómez Morín, quien luego fundaría el PAN, discrepó con José Vasconcelos porque veía en la candidatura en torno a una figura una aventura que no prosperaría si no era a partir de un partido político. Ahora el PAN parece cumplir un funesto destino al eclipsarse tras una figura política.

José Revueltas profetizó en el Ensayo sobre un proletariado sin cabeza que el nacionalismo revolucionario terminaría por tragarse al comunismo. Que el registro del antiguo Partido Comunista Mexicano lo detente hoy el Partido de la Revolución Democrática confirma y representa el augurio. Lo que parecía más difícil y, sin embargo, se cumple con Fox es que la derecha política mexicana más inteligente siguiera, a estas alturas, el derrotero del populismo y el caudillismo que durante toda su existencia ha criticado al Partido Revolucionario Institucional.

Por lo pronto, la constante de la prolongada campaña de Fox se compone de populismo, desdén hacia las instituciones democráticas y una amenaza pendiente: otorgar a Fox el papel de alimañero incluye la patente de corso para que sea él mismo quien decida quiénes son las alimañas.

Jaime Ramírez Garrido es subsecretario de Planeación de la Secretaría General del Partido Democracia Social.

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