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¿Qué tan grande es nuestra deuda?
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

cuentas claras

Maribel Ramírez

La deuda de Zedillo

El presidente Ernesto Zedillo no mintió. Su administración no dejará ni Tesobonos a punto de vencer ni deuda externa de corto plazo que implique un grave faltante de capital para el próximo gobierno, como el que enfrentó el suyo.

Pero lo que el mandatario no mencionó en su V Informe es que a su sucesor le dejará otra factura: la del costo del rescate bancario, que a final de cuentas es deuda. Nuestras autoridades aceptaron finalmente que el costo del salvamento bancario ascenderá a más de lo previsto. Será el equivalente a 19.3% del Producto Interno Bruto, es decir, casi una quinta parte de lo que los mexicanos producimos en todo un año. Una proporción menor, pero no muy distante de lo calculado por algunas calificadoras extranjeras. La estadounidense Standard and Poors, por ejemplo, estimó que el costo fiscal sería superior a 21% del PIB.

En términos nominales, el rescate al sistema bancario costará a los contribuyentes 873 mil millones de pesos (más de 92 mil millones de dólares), que se terminarán de pagar en un plazo de 30 a 40 años. Hasta el momento, ya han salido de las arcas públicas cerca de 141 mil millones (3.1% del PIB), de modo que restan por saldar unos 732 mil millones de pesos (16.2% del PIB).

Presupuesto del 2000

Hay que estar preparados para presenciar uno de los más ásperos debates de la presente Legislatura. La Secretaría de Hacienda trabaja a marchas forzadas para definir el proyecto de iniciativa para el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos para el próximo año, que será la manzana de la discordia en la última parte del año. Los directores de planeación ya están viendo por dónde quitar aquí y allá dentro de los diferentes rubros de gasto e inversión, para aportarle al pago de intereses de la deuda derivada del rescate bancario a nombre del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

Según los propios directivos del IPAB, en el 2000 se requerirán no menos de 35 mil millones de pesos sólo para pagar el componente real de los intereses que generan los instrumentos gubernamentales extendidos en favor de los bancos. Es una cantidad significativa dentro de un austero presupuesto federal y, sin duda, los legisladores del PAN y PRD no perderán la gran oportunidad para politizar el asunto.

Los recursos que se canalizarán para el IPAB en el año 2000 provendrán de tres fuentes de ingresos: cuatro mil 500 millones de pesos, de las cuotas que pagan los bancos al IPAB; diez mil millones de pesos, por la venta de activos, y el resto tendrían que ser recursos del presupuesto, explicó Marco Provencio, vocero de Hacienda.

Serfin saneado

Para no salirnos del tema bancario, es oportuno mencionar el caso del tercer banco del sistema en manos gubernamentales y que en cuestión de meses deberá retornar al control del capital privado. Las autoridades se quedaron cortas en su pronóstico inicial de recursos destinados a Serfin, la cifra del saneamiento pasó de 13 mil millones a más de 32 mil millones de pesos.

No se sabe cuánto podría obtener el gobierno por la venta de este banco, pero seguramente esa cifra estará muy lejana de la suma en que podría valuarse la instituciónpara cuando sea subastada en los primeros meses del 2000. Pero después de la experiencia en la privatización bancaria de 1992, de la cual ahora se critica que el gobierno vendió a precios elevados instituciones que desde entonces ya tenían severos problemas, ahora nuestras autoridades ya no ponen mucho énfasis en ese punto.

(Notas de Maribel Ramírez)

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