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Maribel Ramírez

 

 

 

 

 

¿Qué tan grande es nuestra deuda?

Ricardo Becerra

El domingo 5 de septiembre La Jornada cabeceó en sus ocho columnas: "En una década han salido 445 mil millones de dólares". "Está por encima del valor del Producto Interno Bruto que se calcula para 1999". Roberto González Amador, el reportero que elaboró la nota, consigna además: "Según la información contenida en el anexo estadístico del quinto informe, la suma de las amortizaciones de la deuda externa total, sin el pago de intereses, por parte del sector público alcanzaron entre 1989 y este año, los 381 mil 750 millones de dólares". La cantidad suena muy grande y puesta en ocho columnas resulta aparatosa pero, ¿esto es mucho o es poco? Veamos.

El Banco Mundial nos puede ayudar. Ha definido varios criterios para clasificar a los países según el tamaño y riesgo de sus deudas. Uno de los parámetros más socorridos es la relación deuda-exportaciones totales. Si esta relación rebasa 220% se dice que el país está "severamente endeudado". ¿Cuál es nuestro caso? Desde 1997 la relación deuda-exportaciones en México ronda 113.8%. Así que, a pesar de que a primera vista la cifra parece descomunal, en realidad nuestro país está clasificado como "menos endeudado".

Los economistas usan otro parámetro: relación deuda-PIB. ¿Qué ha pasado en México en los años a los que se refiere La Jornada? Resulta que hemos tenido un promedio que se mantiene debajo de 40%. Otra vez, esto quiere decir que nuestro país se clasifica oficialmente, ya no como "moderadamente endeudado", sino como "menos endeudado" (en este parámetro el umbral que fija el Banco Mundial y que separa a ambos conceptos, es de 48%).

No siempre ha sido así, por supuesto. La deuda externa es uno de los problemas económicos más añejos del país, tan antiguo como la República misma. Entre 1827 y 1946 México tuvo que suspender 23 veces sus pagos, y ha tenido que enfrentar centenas de renegociaciones ante nuestros acreedores. Sólo hubo un periodo de liberación: entre 1942 y 1974, la deuda no representó carga importante y los compromisos fueron puntualmente cubiertos. Pero vino la crisis del "modelo" y con ella uno de los peores episodios de esta historia: en agosto de 1982 el Estado mexicano notifica al mundo que no puede pagar, lo que abre una década de expiación, austeridad y retroceso económico en todos los órdenes. Pues bien, en ese momento la deuda representaba nada menos que 365% de nuestras exportaciones: para el Banco Mundial éramos un país "severamente endeudado". Repito: hoy la relación es de 113%.

Así que esta discusión no debería perder el sentido de la historia: a pesar de que el monto total es y suena alto, México tiene un perfil de deuda mejor que hace diez años. La verdad es que ha sido muy difícil lograrlo: Argentina y Brasil, a pesar de haber hecho esfuerzos similares, siguen siendo clasificados como países "severamente endeudados" y Chile está clasificado como país "moderadamente endeudado".

Precisando: no es que la deuda sea menor, es que los pagos se han hecho más llevaderos. La situación sigue teniendo riesgos (el crecimiento de la deuda privada es un ejemplo) como lo veremos en una entrega posterior. Por lo pronto, reconozcamos que el cambio del perfil de la deuda es uno de los puntos buenos de los administradores neoliberales, es de las cosas que han hecho bien, y no son muchas, por eso lo subrayo.

Ricardo Becerra estudió Economía en la UNAM.

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