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Buenos, bonitos y baratos...
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Todos somos consumidores Puros cueros Norma Araceli Bautista
El uso de las pieles de animales en la confección de prendas de vestir es tan antigua como la necesidad de encontrar satisfactores básicos en la vida. Y aunque con el fin de siglo junto con las múltiples consignas ecologistas han propiciado la fabricación de nuevas fibras sintéticas y materiales reciclables para la confección de prendas de vestir, los consumidores aprecian más los artículos provenientes del cuero de animales. Las sociedades protectoras de animales y los grupos ecologistas han pugnado por evitar que continúe la depredación de animales como focas, bisontes o zorros grises con el fin de garantizar su conservación dentro de su hábitat y no en un congelador de abrigos de piel. Hablando de pieles con menos pelo pero igualmente cotizadas, están las de animales como los cocodrilos, armadillos y serpientes, ideales para cinturones, bolsas, zapatos y botas. Es por ello que el precio de estos artículos se ha elevado más de su valor real, por lo que es más fácil adquirirlos en genuinas imitaciones. Prohibir que se lucre con ellos es correcto e incluso necesario; pero si bien es cierto que la caza indiscriminada de estos animales ha frenado la comercialización con su piel, también lo es que ello se seguirá haciendo clandestinamente en tanto existan compradores y la falta de una materia prima con iguales ventajas. Sin embargo, no con todas las pieles se pone el grito en el cielo; nadie protesta si los animales utilizados no están en peligro de extinción. Es por eso que lugares de tradición curtidora como León, Guanajuato, y San Mateo Atenco, Estado de México, cada año reciben cientos de compradores. La piel de animales de ganado es apreciada para la fabricación de prendas de vestir y accesorios por su precio, la facilidad de manejo al trabajarla, su larga durabilidad, resistencia a las inclemencias del tiempo y los diversos tratamientos que soporta para darle distintos acabados, cualidades que los materiales sintéticos no tienen. Por eso, no sienta remordimientos cuando vaya por la calle vestido de puros cueros, pues las pieles de los animales para confeccionar su chamarra y cinturón no pertenecen a los boletinados como especies en extinción. Y compre abrigos de peluche, son más baratos y modernos. Norma Araceli Bautista |
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