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nostalgia Maldades en San Lázaro
Julián Andrade Jardí
La irreverencia explosiva del ex gobernador y diputado federal Carlos Medina Plascencia no es sino el reflejo de un nuevo escenario, en el que la ceremonia del Informe tendrá que cambiar a un formato más democrático. Me parece, por lo pronto, que no hay que llamarse a escándalo pues el dirigente panista sólo se refirió a cuestiones con las que grandes franjas de la población están de acuerdo y basta ver las estadísticas, después del Informe, para saber que el diputado se convirtió en un referente de la dirigencia panista y en un equilibrio para Vicente Fox. Así de imprevista suele ser la política. En el plano legal tampoco podemos estar seguros de que Medina no cumplió con la ley, si bien es cierto que la respuesta debe ser en términos generales y concisa, respetando el carácter de representante de todo el Congreso, tenemos frente a esto 70 años de una práctica distinta, en los que la ley tampoco se cumplió. Sin duda el asunto puede dar para una discusión jurídica que sin duda concluirá en lo inoperante del formato. El PAN, además, no estaba en condiciones de optar por un discurso ligero, las campañas están a la vista y la contienda que se espera será más que reñida. Ahí está el ejemplo del PRI, con una participación que haría dormir a una lechuza. Las loas al gobierno ya no son un buen negocio, incluso si uno está convencido de los avances. En un país de carencias tan grandes, cualquier llamado al festejo es visto con desconfianza, lo que no necesariamente es bueno, pero no creo que cambie en los próximos años. En un territorio donde la impunidad campea por todos lados, no hay que espantarse por que se digan un par de verdades frente al Presidente de la República. Ante la ausencia de temas inquietantes, se abrió paso de manera natural y sin problemas la increpación y el descontento. Por eso retumbó San Lázaro cuando el panista se refirió a la UNAM. Supongo que todos esperábamos una idea clara sobre este asunto, para saber a qué atenernos después de 140 días de huelga. Chiapas es otro tema que, nos guste o no, ahí está, con sus encapuchados armados y su sociedad civil enloquecida, al grado de que una actriz ya se convirtió en la virgen María de Guadalupe, en una metamorfosis que algún día tendrán que explicar los teólogos de la liberación. Pero era importante, también, porque días antes se había cancelado la construcción de un camino que las autoridades consideraban de vital importancia para el desarrollo del estado. Sin duda la paz es más importante, pero podrían haberlo explicado. Lo que sí es preocupante es la actitud autoritaria del priismo. Minutos después del llamado presidencial a la tolerancia, los más aguerridos diputados de ese partido armaron un escándalo de proporciones mayores. La televisión, con esa dignidad que la caracteriza, prefirió omitir el escándalo, como antes, cuando el país sólo tenía ojos para el señor Presidente. Creo que hay que acostumbrarnos a este tipo de acontecimientos. La apertura en nuestra vida pública traerá el escándalo, la clave estará en saber manejar el problema y en tratar de que impere una discusión sobre ideas y proyectos. En diciembre del año 2000 nos encontraremos ante una Presidencia que necesariamente tendrá que sujetarse a nuevas realidades. La cobertura informativa de la casa presidencial cambiará, como ya lo hace, aunque de manera incipiente. Los Pinos dejará de ser una maquinaria de eventos y boletines para convertirse en lo que en realidad es: el centro de poder más importante del país. La suma de la tradición y nuestro pasado autoritario han hecho que algunos espacios de nuestra vida pública estén vedados para la crítica. Por fortuna, el auge en la libertad de expresión es irreversible, pero también habrá que acotarlo y sujetarlo a temas de interés público, rescatando la vida privada de las tormentas que se avecinan. Creo que es en esta espiral del cambio en la que hay que incluir el discurso de Medina Plascencia, aunque sepamos de antemano que también respondió a sus propios intereses y los de su partido y al de la oportunidad de aprovechar el gran escenario que es el Informe presidencial. Julián Andrade Jardí es subdirector de Información del periódico Crónica. |
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