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en el balcón
"Me dan miedo los aviones"
Raúl Cremoux
Adriana Curiel
¿Ha pasado por muchos ácidos en la vida?
Unos que otros. Los ácidos de la vida son: la desgarradura de un amor; la desaparición de un ser entrañable; otra gran prueba puede ser la prisión, debe ser terrible en todos sentidos; una enfermedad lenta y dolorosa, otro pudiera ser el deshonor.
¿Ha sufrido el desamor?
Yo no, he sido afortunado en el amor. No solamente eso: en el amor quienes sufren son las personas que no han sabido elegir a quien tienen enfrente y en eso los hombres somos muy proclives.
¿Lleva serenatas cuando está ebrio?
Ebrio no, pero las he llevado consciente y con mucho gusto y alegría.
¿No requiere de unas copitas para eso?
Sí, pero no para sacar la pena, sino para impulsar la alegría y el gusto.
¿En sus noches de ronda prefiere los hoteles baratos o los caros?
Las noches de ronda no tienen que terminar en un hotel, pueden empezar en un parque y terminar en el paraíso. Pasar por el hotel me parece un tanto humillante o quizá necesario, en extrema condición. Hay otros lugares para estar contento con una compañera.
¿Cuáles?
Un automóvil, la playa, la montaña, son infinitos los lugares que uno puede acondicionar. Es un asunto estrictamente de orden mental.
¿Ha tenido noches interminables?
Sí, que me han dado, a su vez, amistades y cariños interminables.
¿Cree en los extraterrestres?
Estoy seguro que existen. Este minúsculo planeta no puede ser el mismo que albergue la vida.
¿Cuál de las esposas de los precandidatos le parece la más atractiva?
No las conozco.
¿Ejerce la democracia en su casa o es autoritario?
Ellos ejercen el autoritarismo conmigo. La democracia es un asunto hecho para la colectividad. A veces no se puede ejercer la democracia en los ámbitos de la intimidad, de la relación directa.
¿Dónde piensa recibir el 2000?
Seguramente en una playa del Pacífico.
¿Qué tipo de ropa interior usa?
Me tiene sin cuidado, un calzón cualquiera. Generalmente yo no los compro, de repente, cuando ya están roídos, luidos y deslavados, encuentro tres o cuatro nuevos.
¿De la mujer, cuál prenda es su favorita?
La prenda que no está en su lugar.
¿Cuál es su tipo de mujer?
No es un tipo, es la mirada y la actitud. No es cierto que tenga que ser un físico arrebatador, porque entonces el mundo no giraría como lo está haciendo.
Cuando roza sin querer los senos de una mujer, ¿se emociona?
No, a mí lo que me emociona de la mujer es su actitud, no el momento accidental de rozarla. Me puede gustar más olerla que tocarla accidentalmente.
¿Cuál es su mayor miedo?
Subirme a un avión y bajarme del mismo; tengo miedo a quedarme encerrado.
Si ve un acontecimiento en la calle, ¿le surge el alma reporteril y va a ver qué pasa?
Lo hacía antes. Si hay un accidente procuro acercarme para ver si mi celular puede ayudar; pero si hay una multitud enardecida, para qué acercarse a ella.
¿Cuando va al volante reza "que no estén los paristas, que no estén los paristas"?
Le temo más a los malos manejadores, a un alto de semáforo prolongado, a la impertinencia de algunos choferes.
Adriana Curiel estudió Comunicación en la UIC.
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