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Gutiérrez Vivó

Fernando Mejía B.

Desde hace poco más de diez años, un lugar común de reminiscencia voltaireana se convirtió en respuesta obligada al opinar sobre el programa radiofónico Monitor: "Se puede estar en desacuerdo con José Gutiérrez Vivó, pero no se puede dejar de reconocer su profesionalismo periodístico y la calidad de su programa". El argumento es una de las descripciones más aproximadas de la presencia de ese periodista de 48 años que inició su trayectoria como vendedor de tiempo en la estación Radio VIP (Very Important People) a finales de los años 60, pasó a gerente de información de Radio Red en 1973, comenzó su carrera como conductor de Monitor en 1978 y que actualmente es propietario de Infored.

Monitor, como dice su frase de identificación, sigue "marcando el paso en la radio". En ese programa se han creado muchas de las innovaciones periodísticas de las últimas dos décadas: el formato de noticiario de larga duración, el esfuerzo por aprovechar la "instantaneidad" de la radio y estar "en el sitio donde se produce la noticia", la información vial y las mesas redondas sobre temas coyunturales. En el plano de la opinión, Gutiérrez Vivó, quien se reconoce como un hombre pragmático, poco afecto a la reflexión teórica, ha disminuido, pero no abandonado el matiz autoritario de su discurso: siempre dedica unos minutos para regañar al auditorio o a funcionarios menores, con esos famosos golpes de su mano contra la mesa. Tampoco ha abandonado una metodología simplista que lo lleva frecuentemente a analizar los problemas del país equiparándolo "con una empresa" donde falla la administración. Pero, a cambio, ha tenido la sensibilidad política, quizá también la convicción democrática y la visión empresarial para entender que un programa con fuerte dosis de ideología, cargado a la derecha como fue el suyo por lo menos hasta 1985, no podría elevar sus niveles de audiencia si no hacía un esfuerzo por ingresar al pluralismo. No hay duda de que el Monitor de principios de los 80 que tenía a los economistas Nilda Morell y Luis Pazos casi como guías espirituales es muy diferente al de los 90 con el micrófono abierto a un amplio abanico de posturas políticas.

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