página principal el país el mundo dinero columnas
gente águila y sol medios ciberia
ensayo mañana tianguis libros
cultura espectáculos etcétera
dinero

Crecimiento económico
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

cuentas claras

(Notas de Enrique Contreras Montiel)

Insumos de campañas

El tema de la pobreza es un buen insumo para las campañas políticas. Los candidatos y precandidatos ven en los pobres un amplio espectro de electores. Según los cálculos, más de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza, y dentro de este rango, el equivalente a más de la cuarta parte vive en extrema pobreza.

Pero esto de la pobreza es algo así como el vaso medio vacío o medio lleno. Pobres hay hasta entre los ricos dependiendo de qué tanto tengan que levantar la cabeza o de qué tanto la tengan que bajar para ver. En realidad, esto de la pobreza y la riqueza tienen mucho de convencional. Se ha pretendido identificar a la pobreza absoluta o extrema como aquel estado de las personas en el que no alcanzan a satisfacer los mínimos de bienestar.

En México la identificación de la pobreza se ha asociado con un conjunto de variables y una clasificación en cinco rangos. Las variables escogidas se relacionan con la educación -referida ésta al analfabetismo-, con el ingreso y con la vivienda, en lo referente a los servicios como agua, luz, drenaje, etcétera. Las clasificaciones van de muy alta, alta, media, baja y muy baja marginalidad. Con base en esta medición se han identificado las regiones prioritarias o las de mayor pobreza.

El discurso para los pobres

En el país existen, según el Conteo de población y vivienda 95, de INEGI, 201 mil localidades, esto es, núcleos de población. Según este criterio de identificación de la pobreza, 52% de las localidades del país entran en un rango de muy alta marginalidad, 20.9 de alta, 14.7 media, 6.6 de baja y solamente 5.1% de muy baja marginalidad. Es decir, 73.6% de las localidades están en un rango de muy alta y alta marginalidad. En términos de personas, en las localidades de muy alta y alta marginalidad viven 16.9% de los mexicanos, en tanto que en las de muy baja marginalidad 65.8%.

El grueso de esas localidades en el extremo de alta marginalidad se encuentran en Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Estado de México y Michoacán. Pero hay que precisar que el grueso de esas localidades de muy alta y alta marginalidad tienen poca población y se encuentran dispersas, alejadas y en lugares de difícil acceso. En esta óptica, 83% de las localidades del país tienen menos de 500 habitantes y 98.6% menos de dos mil 500 personas. En contraste, solamente 0.24% tienen más de 15 mil habitantes y 0.08% tienen más de 50 mil. En los extremos entre pobreza y riqueza los primeros viven dispersos en pequeñas localidades, en tanto que los segundos habitan en las grandes metrópolis del país.

¿Quién vota por quién?

Los estados con menor índice de marginación son: 1) el Distrito Federal (99.6%), casi sin carencias de servicios; 2) Nuevo León (94%); 3) Aguascalientes (88.4%); 4) Baja California (87.9%); 5) Coahuila (87.3%); 6) Chihuahua (85.2%); 7); Jalisco (85%); 8) Colima (84.4%); 9) Baja California Sur (83.8%), y Estado de México (79.9%). Si se cruza este dato con las entidades en donde se ha dado la mayor lucha política e incluso se ha logrado la alternancia partidaria en la gubernatura del estado encontrará muchas coincidencias aquí.

Quizá la moraleja sea que es mejor hablar a los pobres ricos que a los ricos pobres, al fin y al cabo, hacer un recorrido por los lugares que habitan estos últimos tendrían que ser como para 150 mil localidades. En cambio, si se hace para los primeros, solamente hay que visitar una treintena de ciudades mayores de 500 mil habitantes o quizá poco más de 100 recorridos en poblaciones mayores a los 100 mil habitantes. Además, en las ciudades que se precien de grandes se puede contar siempre con la cobertura que ofrecen los medios de comunicación, en cambio, en las pequeñas no les llegan ni las indulgencias.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores