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en la red
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el navegante Seis grados de separación Julieta García González
La teoría es la siguiente: entre una persona y otra, sin importar clase social, raza o ideología, no hay más que seis grados de separación. Es decir, entre una persona y otra, por más diferentes que parezcan, median sólo cinco personas. Así, según la teoría, entre nuestro editor, Jesús Murillo, y la princesa Estefanía de Mónaco no hay más que otras cinco personas. Una vez localizadas éstas, Murillo podría tomarse un cafecito con Estefi. La página Six Degrees (www.sixdegrees.com) tiene esa idea como motor. Aparentemente, es la primera página que explota la teoría de los seis grados en la red; sin embargo, la idea no es original. De hecho, ha funcionado como pretexto para películas, libros e inclusive otras páginas web que, más que analizarla, tratan de ponerla en práctica para contactar a tal o cual persona. Entre todos estos productos destaca la película Six Degrees of Separation, con las actuaciones de Will Smith, Stockard Channing y Donald Sutherland. La cinta es recomendable, aunque no ahonda en el tema. Por otro lado, están las páginas de Kevin Bacon Six Degrees (www.kevinbaconsix.com) y Six Degrees to Jim Carrey (www.angelfire.com/or/6degreesofjimcarrey/). Tienen como objetivo llegar a una estrella a través de las mentadas cinco personas. Son páginas que dejarán de existir cuando contacten a los héroes que buscan, algo que no sucederá pronto. Para poder ser miembro de Six Degrees y contar con todos sus beneficios (léase, la posibilidad de saber quién impide que Sean Connery y yo seamos cuates) hay que "llevar" más gente a la página. Funciona como las pirámides de Amway: cada persona que entre tendrá que llevar mínimo a dos personas más y así sucesivamente. Aunque la venta de productos y servicios no es tan obvia como en Amway, es claro que quienes hacen Six Degrees venden. No se cobra el ingreso a la página ni se paga por navegar por ahí un ratito; sin embargo, se exige del "miembro" una serie de cosas. De entrada, el correo personal. Para acceder al "exclusivo club" (que cuenta con "millones" de usuarios) hay que poner la dirección de correo electrónico personal y salir de la página de Six. Inmediatamente, una máquina envía un correo a la dirección señalada en el que viene un password que será exigido cada vez que se consulte Six Degrees. Ese password no tiene otra intención que asegurar que al navegante se le puede enviar información. Después, el navegante puede teclear el nombre de una persona en el buscador de la página (por ejemplo, Estefanía Grimaldi) y esperar para saber qué nivel hay de separación entre aquélla y quien consulta. Es muy frecuente que la respuesta sea: "Lo sentimos, tal persona no está en nuestra lista". En otras palabras, Six Degrees es un buscador-directorio que logra que sus usuarios se inscriban en un directorio propio. Además, quien quiera ser parte de la página deberá dar mucha información personal que servirá para atraer a otras personas y "unirlas" gracias a la disponibilidad de dicha información. Por último, Six Degrees tiene sistemas planeados para que los usuarios se involucren cada vez más con otros usuarios: hay chats, noticias, concursos, juegos, premios y recompensas, pequeños diarios, historias y anecdotarios, además de la llamada "gran nube", que involucra a la mayor parte de los usuarios de la página (lo que implica ceder más información y estar sujeto a más "notificaciones", lo que usualmente implica más venta directa de productos y servicios). El sistema es lento y complicado, apto tal vez para los navegantes dispuestos a jugar horas en la red y recomendado para quienes están buscando relacionarse con otras personas por medio de Internet. Es una especie de anuncio clasificado pero a lo bestia. O tal vez, una posibilidad de fantasear de forma multitudinaria. Probablemente Murillo o usted o yo tengamos que conformarnos con lo que de Estefanía de Mónaco aparece en el Hola! y resignarnos a los miles de grados que nos separan de ella. Julieta García González es becaria del Centro Mexicano de Escritores. |
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