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1 Exhausta huelga

Raúl Trejo Delarbre

Los movimientos sociales tienen momentos de avance, auge y declinación. Hace tiempo que la huelga en la UNAM alcanzó sus mejores logros y, desdichadamente, los paristas no se dieron cuenta. Ahora ese movimiento, menguado por el sectarismo de sus grupos más exaltados, abrumado por el rechazo de la sociedad y desgastadas sus exigencias, se encuentra en plena fase de rendimientos decrecientes.

Ni siquiera los paristas tienen confianza en ellos mismos. Hay entre ellos quienes, con cansada lucidez, reconocen que el tiempo y las circunstancias juegan en su contra. Otros, engañados por las anteojeras que ellos mismos se fabricaron, creen que mientras más dure su huelga será más exitosa.

Desilusionados y cansados unos, sectarios y fanatizados otros, los estudiantes universitarios que todavía mantienen la huelga son terreno propicio para que cunda la provocación.

Quizá esa provocación surja de entre ellos mismos lo cual no sería nada extraño en vista del origen sospechoso de algunos de los grupos más radicales que se han mantenido tras del ala intolerante del Consejo de Huelga. Acaso, esté siendo propiciada por grupos del signo equidistante, pues la ultraderecha nunca ha desaparecido del panorama político del país.

2 Provocaciones

En el transcurso de pocos días se han suscitado varios enfrentamientos entre huelguistas y estudiantes que quieren la reanudación de las clases. El lunes pasado varios petardos estallaron en medio de uno de esos altercados, hiriendo a algunas personas.

El viernes anterior, al ex rector José Sarukhán lo escupieron y patearon cuando escapó de un grupo de intolerantes, luego de haber participado junto con varias decenas de investigadores en una marcha afuera de Ciudad Universitaria.

La provocación en la UNAM no es una posibilidad. Ya comenzó y los ánimos exaltados son el mejor terreno para que esa tensión inducida crezca y se reproduzca.

3 TV-histeria

También la trivialización y el ocultamiento de esos acontecimientos propicia confusión y contribuye a zarandear el río revuelto que les conviene a los provocadores.

La agresión del lunes 23 por la mañana fue muy grave pero también resultó cuestionable el tratamiento informativo que le dio Televisión Azteca, exagerando y haciendo histeria con la herida que sufrió uno de sus camarógrafos. Nada dispensa ese atentado, que ocurrió cuando uno de los perdigones de la bomba casera que estalló junto a ese trabajador de Azteca se le incrustó en la chamarra -afortunadamente, sin consecuencias graves-. Dicha televisora aprovechó el incidente para hacer gala del amarillismo que suele desplegar prácticamente por cualquier motivo: transmisiones en vivo desde el cuarto de hospital, entrevistas a los médicos, repetición una y otra vez de las escenas filmadas por el camarógrafo, ya herido.

A fuerza de escandalizar a la menor oportunidad, es difícil que Azteca avance en su búsqueda de audiencias. Ya que le da el mismo tratamiento al asesinato de uno de sus locutores, a un sismo sin consecuencias graves en la ciudad de México, a la visita de un ex presidente o a la lastimadura del camarógrafo, los espectadores de esa televisora comenzarán a dudar cuando Azteca les convoque a un nuevo espectáculo de sensacionalismo noticioso.

4 La Jornada

No es menos antiética la actitud de La Jornada, que no solamente ha tenido una actitud errática respecto de la huelga universitaria sino que, en ocasión del zipizape del viernes 20 de agosto, ofreció una versión que pretendía minimizar la agresión al ex rector Sarukhán.

Ese diario informó de tal incidente el sábado 21 con una llamada a la mitad de su primera plana en donde aseguraba que "seudohuelguistas" habían atacado al ex rector.

La Jornada no explicó por qué confirió ese calificativo a los agresores de Sarukhán. Las notas en páginas interiores que informan de ese altercado, firmadas por los reporteros José Galán y Jorge Cisneros, describen con minuciosidad las circunstancias de esa agresión e incluso mencionan, con nombres, apodos y apellidos, a varios de los responsables.

¿Por qué, entonces, La Jornada disculpa ese atentado sugiriendo que no fue perpetrado por estudiantes en huelga sino por gente ajena a ese movimiento?

Erigido en buena conciencia de los huelguistas, pero sin el consentimiento de ellos, ese diario le hizo el juego a la provocación y a la tontería, al tratar de enmascararlas. No eran "seudohuelguistas". A menos que La Jornada estuviera sugiriendo que se trata de una seudohuelga.

5 Los desplazados

La huelga universitaria ocasiona muchos vacíos. Uno de los efectos laterales de la suspensión de actividades, quizá sea la ampliación en la asistencia a eventos académicos y culturales que se organizan en recintos fuera de esa institución.

El lunes pasado, un coloquio sobre filosofía política que se realizó en el auditorio del Museo de Antropología reunió a casi 200 personas en su sesión matutina. Cada lunes pero del otro lado de la ciudad de México, en la carretera al Ajusco, un seminario sobre globalización que organiza el Fondo de Cultura Económica está teniendo cerca de 800 asistentes: una cantidad descomunal para ese tipo de eventos.

La mayor parte de los concurrentes son jóvenes universitarios. No sabemos cuántos de ellos son de la UNAM, pero seguramente hay varias docenas que, ya que hay huelga, emplean ese forzado ocio para asistir a reuniones académicas.

Son los desplazados por la huelga. Entre ellos hay muchos que se desesperan no sólo ante la falta de perspectivas claras en el conflicto que los tiene sin poder entrar a sus aulas. Además, les agobia la falta de opciones para hacer algo en ese ineludible tiempo libre.

No existe, en este como en tantos asuntos, una política de difusión cultural destinada a ofrecer opciones de enseñanza, actualización y esparcimiento a los centenares de miles de muchachos que se encuentran sin actividad alguna debido a la huelga universitaria.

¿A quién le correspondería esa tarea? Quizá a la SEP. Pero sin duda, esa sería una responsabilidad, especialmente, de las autoridades culturales de la ciudad de México. No se les ha ocurrido, o están muy entretenidas respaldando la precampaña del ingeniero

Raúl Trejo Delarbre es director del semanario etcétera

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