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Sermones y moradas

José Luis Martínez S.

Postrado de hinojos el cartujo escucha la justa amonestación de su conciencia, el acre reclamo a su descuido. Porque la historia de Rarotonga no fue escrita por Yolanda Vargas Dulché como el irresponsable monje consignó en pretérita y deshilvanada homilía, sino por su esposo Guillermo de la Parra... Ante semejante incuria sólo queda pedirles perdón, queridos e indulgentes cinco lectores... Y SIN EMBARGO se mueven, la idea surge inevitable al ver sobre el escenario a Ivonne, Ilse y Mimí, quienes han vuelto para revivir el concepto de Flans y atrapar la voluntad de una generación extraviada en los 80... Anacrónicas pero alegres, el pasado fin de semana las tres mujeres triunfaron en el Auditorio Nacional, a donde volverán el 10 de septiembre para continuar hurgando los recuerdos de una generación alivianada y decente -¡sí se puede!- cuyos excesos no trascienden jamás los límites de las buenas costumbres, excepto en la clandestinidad... Con sus canciones de siempre, insuficientes para colmar un espectáculo de hora y media pero tan fáciles de memorizar como No controles, Flans demostró la imposibilidad de desafiar al tiempo cuando se apuesta exclusivamente por la moda. Porque a pesar de su éxito y la complicidad de sus admiradores resulta obvio y urgente un cambio sustancial en su propuesta si el grupo pretende un verdadero retorno y no sólo el breve y mercenario coqueteo con la nostalgia...

ENTREVISTADO POR ROBERTO Ponce, José Antonio Alcaraz dibuja un gesto sombrío en la faz del humilde trapense cuando advierte: "¿Sabes cuál es el antídoto perfecto para el sentido del humor? Un programa de Tatiana... No logro a estas alturas discernir todavía la diferencia entre ella y los precandidatos del PRI, son lo mismo: el engaño consciente, la falta de memoria. Así como los precandidatos del PRI ahora son apóstoles de la democracia y no creen en el dedazo que ejercieron durante tanto tiempo, así Tatiana es el apóstol de los niños. ¡Imagínate!"... Sin pretender meterse en honduras y mucho menos polemizar con el maestro Alcaraz, el santo varón sí encuentra una diferencia notable entre los políticos priistas empeñados en gobernar al país y la cantante regiomontana: Las Piernas... Ninguno de ellos posee unas piernas siquiera parecidas a las de Tatiana, firmes y bien torneadas, blanco fatal de padres de familia y acaso de algunos chamacos precoces, indiferentes a su música pero no a la generosidad de sus minifaldas... LUZ ELENA GONZALEZ significa un serio peligro para la paz del monasterio, sobre todo porque en sus actuaciones se empeña en utilizar una cantidad de ropa inversamente proporcional a su talento como intérprete... Ustedes podrán imaginar, queridos y castos cinco lectores, el alboroto entre los novicios cuando aparece en los programas de Televisa, nadie se fija cómo canta pero todos le aplauden sin descanso; su voz se pierde entre suspiros y deseos e incluso algunos monjes cancelan su membresía a la hermandad para lanzarse a la vida loca, como diría Ricky Martin... Por todo lo anterior, la congregación se empeña en una colecta nacional para cambiar el destino de la hermosa Luz Elena y resguardar la paz de la santa sede, porque ella como cantante no tiene remedio... LA MUSICA DE THE Chieftains convoca el sosiego y abre la posibilidad para la fuga. Por un momento el cartujo olvida su militancia farandulera y se atreve a visitar otros espacios para atisbar, por ejemplo, la intimidad de Octavio Paz en Memorias y palabras, epistolario dirigido al poeta catalán Pere Gimferrer entre 1966 y 1997... Las cartas -como la propia vida de Paz- comienzan y terminan en abril; entre ellas se deslizan la pasión del editor, la angustia del padre preocupado por la situación económica de su hija Helena, los comentarios críticos sobre arte y literatura, las convicciones políticas, las alegrías cotidianas, el trabajo como director de Plural y Vuelta, los viajes incesantes, la memoria prodigiosa, pero también la certeza de ser incomprendido en México, atacado injustamente. Por ejemplo, el 12 de julio de 1988, en medio de la polémica por el artículo de Krauze en Vuelta sobre Fuentes y recién llegado de una estancia de dos meses en Europa, escribe: "Un perpetuo malentendu envenena mi relación con mi propia gente, sobre todo con los escritores, los artistas y los intelectuales, es decir, con todos aquellos que deberían ser, ya que no mis amigos, al menos mis compañeros... Como si no fuese bastante con el desajuste íntimo que experimento apenas regreso a México, debo enfrentarme al pequeño escándalo provocado por el ensayo de Enrique Krauze sobre (contra) Carlos Fuentes... Este incidente ha hecho más amargo mi regreso. No solamente he perdido a un amigo (inconstante y escurridizo, es cierto, pero también inteligente, generoso y cálido), sino que debo soportar callado las calumnias"... LAS PALABRAS DE Octavio Paz, su amargura ante los ataques en los cuales se aliaban fanatismo ideológico y resentimiento, guían al recuerdo de Rufino Tamayo, de quien hoy se celebra el centenario de su nacimiento. También él se sentía incomprendido en México, donde la vida es "muy dolorosa para el artista libre. He sido extranjero muchos años y en ninguna parte se me ha tratado como aquí -le dijo alguna ocasión a Cristina Pacheco-. Mientras que en otros países fui generosamente acogido, en el mío no faltó quien quisiera impedir mi desenvolvimiento. Creo que un sitio propicio al arte es aquel donde no hay sitio para la mezquindad"... Amigo de Carlos Chávez, con quien viajó por primera vez a Nueva York en 1926, en las entrevistas contenidas en La luz de México, Tamayo recupera una anécdota del creador de la Orquesta Sinfónica de México, quien para mantenerse trabajaba como organista en el Cine Olimpia. "Lo curioso -dice Tamayo- era que muchas veces, a la mitad de la película, equivocaba los ritmos; metía una tonada fúnebre en un momento romántico o algo muy alegre en una escena pavorosa. Todos sus amigos íbamos a visitarlo al cine, no tanto para ver la película como para reírnos de él"... QUERIDOS CINCO LECTORES, que el Señor esté con ustedes. Amén

José Luis Martínez S. es periodista.

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