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Artulio Sánchez

 

 

 

 

 

La generación de la red

Antulio Sánchez

En su obra Growing up Digital, el estadounidense Don Tapscott dice que por primera vez en la historia de la humanidad la relación en los procesos educativos informales, e incluso formales, se ha invertido: son los hijos quienes saben de ciertas cosas más que sus padres. Sin duda, la idea impresiona ysuena muy bonita pero no es tan certera. Si retrocedemos en el tiempo veremos que esta situación -a los padres adquiriendo ciertos saberes de sus hijos- se remonta mucho tiempo atrás, cuando diversos sectores sociales accedieron a la educación: en los hogares en donde los padres tenían bajo nivel educativo o en donde los progenitores eran analfabetos, los hijos detentaban el saber formal.

Hoy existe una situación cultural que favorece a ciertos grupos de infantes y jóvenes a ocupar un lugar destacado en las habilidades necesarias para estos momentos. Sin embargo, todo esto refiere de un cambio generacional, a una situación cultural diferente. Si en el pasado se decía que la identidad, las características como grupo, de una generación se podía dar por cuestiones tecnológicas, en la actualidad no cabe duda que esto es más que una realidad para un sector de jóvenes a nivel mundial. En estos grupos se presenta una lógica de identificación que se caracteriza porque se vinculan con quienes se identifican, con quienes se comparten las mismas pasiones, por lo que atrae pero que en cierta medida refleja lo que también se es.

Este cambio generacional comporta una serie de aspectos y modificaciones de ciertos hábitos que permiten no sólo destacar en dicho grupo por la habilidad y familiaridad con los instrumentos electrónicos de punta, sino que modifican las relaciones económicas en lo doméstico: algunos adolescentes pueden ganar, gracias a su conocimiento en las nuevas tecnologías, más que sus padres. Con esto, los chicos no sólo se vuelven en lo doméstico líderes en el campo del conocimiento técnico, sino que ponen en predicamento una estructura laboral y jurídica obsoleta para una era en la cual domina lo perentorio y lo efímero.

Estamos ante el nacimiento de una generación, un conglomerado de jóvenes con una cultura transnacional y con un temperamento emocional acorde con la globalidad económica y cultural que se vive a fines de siglo. Es así como surge una generación que se puede denominar como generación de la red, la cual se desenvuelve con base en el panorama tecnológico de punta en donde prevalece lo múltiple, lo no lineal, el vértigo y la velocidad. Todo esto habla de nuevas construcciones de entendimiento, de cambios en lo antropológico y sociológico.

A pesar de los encontrados análisis sobre los efectos de las tecnologías de la información que van desde lo apocalíptico hasta el enaltecimiento de sus virtudes, lo cierto es que no se tienen datos concretos sobre sus consecuencias. Es muy prematuro, por ejemplo, para saber cómo se traducirá en lo político, en la conformación de una ciudadanía, en las cuestiones humanas y éticas, la aparición de una generación protagónica en el hogar, de un escenario en donde los jóvenes y los infantes poseen un papel cada vez más activo en lo doméstico y en la generación del saber técnico. Hoy, la relación de los jóvenes con los mayores está menos marcada por los formalismos y los formulismos de jerarquía, además tienen un carácter más firme para demandar a la hora de consumir, que sus productos sean de mejor calidad, pero lo cierto es que, hasta el momento, esto no basta para sostener que se dará paso a una generación con mejor o peor calidad humana, a un escenario con mejores o peores ciudadanos

Antulio Sánchez es periodista, ha colaborado en diversas publicaciones.

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