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Este cáliz

Alejandro Nekrasov

Este cáliz también lleva urea

Devanado por la especulación
     de mi propia improbabilidad,
     de la fragilidad de mi permanecer,
     de no saberme.
Amedrentando las devastaciones
     de los dionisios carcomidos
               y castrados.
Aburridos,
piadosos,
conversos,
a final de cuentas, degenerados.
Cada cordero satírico
     enclaustrado en una celdilla de su pijo,
     enclaustrado en una mosca
          de su angustia hedionda.
Tan sólo les queda mostrar sus dientes
     hasta hartarse del amargo juego de sus muecas,
Tan sólo les quedan sus nervios
     dispersos y embebidos en alcohol,
tan sólo les queda el conocimiento
     del pozo en el que se tienen hundidos
          a causa de su ausencia.
Es el silencio el que los arrastra,
     el que aguijonea sus cuerpos
     reducto de los escapes en el sueño.

Alejandro Nekrasov vive en Monterrey, Nuevo León.

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