el país el mundo dinero águila y sol
medios ciberia gente mañana
tianguis libros cultura espectáculos
el país
memoria

 

la granja
El Aleph
Raúl Trejo Delarbre

nostalgia
La crisis del IFE
Julián Andrade Jardí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un golpe fallido

Pablo Hiriart

El Partido Revolucionario Institucional recibió el lunes su revés más serio desde aquel 6 de julio de 1997 cuando perdió la capital del país a manos del PRD. Los consejeros del Instituto Federal Electoral acordaron cesar al contralor interno, Carlos Muñoz, quien era defendido por el PRI en su resolución de remover de ese instituto al consejero Jesús Cantú y amonestar a Emilio Zebadúa y Jaime Cárdenas.

El PRI tomó como suya la resolución del contralor interno, y la defendió por todos los medios posibles. La derrota, sin embargo, no deja lugar a dudas: ningún consejero aprobó la maniobra del PRI y del contralor. Al contrario, todos los que votaron lo hicieron en contra.

Puede ser un anticipo de lo que le espera a ese partido en las elecciones del 2000, cuando quiera frenar la conducta parcial y antipriista de algunos consejeros. No va a encontrar eco porque ya no tiene la más mínima capacidad de influir en el órgano rector de los comicios en el país. Ya quedó demostrado que el intento priista por dar un golpe de mano dentro del IFE logró la cohesión de todos sus integrantes en contra de sus pretensiones.

Con acuerdo o sin acuerdo explícito con el contralor Carlos Muñoz, el PRI fracasó en su intento de castigar a los consejeros a la vieja usanza. Hay reglas nuevas, hechas por el propio PRI, que no fueron valoradas a la hora de resolver el castigo a los consejeros mencionados.

Es cierto lo que alega el PRI y algunos observadores independientes, en el sentido de que Zebadúa, Cárdenas y Cantú han violado la normatividad interna, no son imparciales y han incurrido en gastos excesivos para su beneficio personal. Esta conducta de los consejeros no da ninguna garantía para el momento culminante de su gestión, en las elecciones presidenciales del próximo año. Es más, por un arranque de partidarismo de alguno de ellos, las elecciones pueden convertirse en un caos y el país ingresar a una fase de inestabilidad absoluta.

Todo ello es cierto, pero aquí el PRI no está libre de culpa, pues fue ese partido el que aprobó los nombramientos de los consejeros Cantú, Cárdenas y Zebadúa, cuando tenía mayoría en la Cámara de Diputados. Al votarse la integración del consejo ciudadano del IFE, el PRI no tuvo reparos en el nombramiento de los consejeros. Ni siquiera investigó cuáles eran los antecedentes curriculares de las personas en cuyas manos estaba poniendo la conducción de los procesos electorales en el país. El PRI incurrió en una grave irresponsabilidad al votar ciegamente en favor de todos los nombres que le propuso la oposición. Ahora, por la vía autoritaria, ha querido desmantelar esa red contraria a sus intereses que tejió con descuido al momento de votar la integración del IFE.

Perdió en toda la línea, decíamos. Y perdió de la manera más contundente que es posible hacerlo: por unanimidad de votos. Todos en contra suya, con un toque de humillación: Cárdenas y Zebadúa se abstuvieron de emitir su voto. Incluso otros consejeros que no tienen una actitud antipriista y desempeñan su tarea en el IFE con celo por la imparcialidad y la justicia, han olvidado sus diferencias con Cárdenas, Zebadúa y Cantú, y cerraron filas con ellos.

La impericia o la desesperación llevaron al PRI a realizar esta maniobra desastrosa para su causa, y cuyas consecuencias todavía no conocemos del todo. Impericia porque si realmente quería dañar la autoridad moral de los consejeros impugnados, tenía todos los elementos para hacerlo. Bastaba con que el contralor dictaminara la ilegalidad de los gastos de Cantú para hacerlo que devuelva al IFE todo lo que se bebió más de la cuenta con cargo al erario, y que reintegrara el dinero que usó para sus más de 40 viajes de placer en avión.

Desesperación, porque se eligió darle un golpe al IFE, y escogieron mal. Como todo golpe mal dado, éste va a fortalecer a los consejeros que con sus excesos y conductas parciales ponen en riesgo las elecciones presidenciales del próximo año


Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica.

volver a el país

| correo | publicidad | suscripciones | anteriores | búsquedas | principal