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La huelga y los eméritos
Una oportunidad para la UNAM

Para María José

Rafael Cordera Campos

Por la huelga, hay quienes, pudiendo, decidieron ya no hacer examen de admisión para el bachillerato, la licenciatura o, tal vez, los estudios de postgrado. Por la huelga, también hay estudiantes que están buscando opciones para continuar sus estudios en otras instituciones. Otros más, quienes pueden pagar, están buscando opciones en escuelas privadas. Y éstas han iniciado, en algunos casos, programas de becas para estudiantes de altos promedios para, de lograrlo, contar con buenos estudiantes, con "cuadros" en proceso de formación.

Para aquellas mentalidades que gustan y abusan de las simplificaciones, el problema no existe. Si se van los que pueden pagar, qué bueno pues así la universidad será más "popular". Otros, tendrán argumentos para reiniciar su estratégica "lucha" contra la iniciativa privada, encarnada por esas instituciones.

Ahora, por la huelga universitaria, nos han crecido hasta los enanos. Unos han querido proponer una nueva ley orgánica para ver si pasa desapercibida la idea setentera que perseguía que bajo el método de voto directo, individual y secreto los universitarios eligieran a las autoridades. Otros, por la misma vía o por otra, simplemente han planteado que se cierre la universidad por algunos años, sin reconocer siquiera que en realidad ya está cerrada. En fin, en términos de opinión pública, la huelga ha dado para todo.

El caso es que la imagen que se ha producido, a estas alturas, es verdaderamente negativa no solamente ante la opinión pública, sino también frente a los propios universitarios. No todos, claro, simplemente para quienes no es justa esta huelga.

Han sido ya demasiados días y, a estas alturas, no hay otra salida política que la que han planteado los maestros eméritos de la universidad. Quienes siguen pensando en la "salida" de la intervención, simplemente no conocen a la institución o lo que desean, conociéndola, es complicarle más la vida. Así que es posible plantear la hipótesis de que unos teniendo conocimiento y otros por no tenerlo, coinciden en cerrar una institución sin la cual no podría entenderse el desarrollo del país, particularmente en lo que va del siglo. Como se ha señalado desde hace tiempo, se trata del proyecto cultural más importante de México y eso, precisamente, es lo que quieren clausurar.

Pero conociéndola o no, pensar en una salida violenta, con la fuerza policiaca de por medio, es despojarse de la responsabilidad de las consecuencias. Y es que a estas alturas sobran expresiones que nos dicen que ahí, en ese punto, se acabaría el problema. "Muerto el perro se acabó la rabia", sería el dicho más socorrido para quienes proponen semejante aventura.

La otra salida, la de los eméritos universitarios, es la única y tal vez la última antes de entrar al pantano. A esa agenda que proponen le falta el soporte social que la haga más consistente, y a eso deberían dedicar sus esfuerzos quienes están conscientes de que es el momento de actuar.

La semana pasada se inició la publicación de desplegados y cartas a la redacción en diversos medios de comunicación, que expresan su solidaridad y compromiso con la iniciativa de los maestros universitarios. Si bien es correcto no organizar reunión alguna que pudiera interpretarse como una provocación a los paristas, lo que también contribuye a la paralización que se ha vivido, particularmente en el ámbito de los académicos de la UNAM, están generándose iniciativas que procuran encontrar y poner en acto la voluntad colectiva de profesores e investigadores.

Aunque ahora desde la tremendamente débil organización de los académicos resulta más difícil pensar en iniciativas y convocatorias para la expresión sensata, es necesario reconocer que ahí está la clave de aquella consistencia que todavía no se ve, pero que sin lugar a dudas ayudaría de manera determinante al avance de la iniciativa que aquí comentamos. Lo contrario es el pantano, o el caos… como usted quiera


Rafael Cordera Campos es profesor en la Facultad de Economía de la UNAM.

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