![]() |
el país | el mundo | dinero | águila y sol |
| medios | ciberia | gente | mañana | |
| tianguis | libros | cultura | espectáculos |
|
|
Caballero de las letras Harold Bloom
Diez años después de su muerte, Borges emerge claramente como el único autor del siglo XX que resulta más emblemático de los valores estéticos aún esenciales para la supervivencia de la literatura canónica universal. Ocupa esta posición, no sólo con respecto de las letras hispanoamericanas, sino a toda la literatura occidental y quizá, incluso, a la literatura mundial. No es exagerado decir que Borges, consciente y exitosamente, encarnaba la "idea" misma de literatura tradicional. A través de su obra, llegó a representar a Dante y a Shakespeare, a Cervantes y a Joyce, para nuestra era que, en el último tramo del siglo, sigue buscando detrás de su estandarte. Borges se volvió sinónimo de romance literario: es hoy su Caballero de la Triste Figura. Como Don Quijote, no puede ser derrotado, al menos no en su propio reino. Si bien Borges rechazaba la mentalidad de su época, como puso de manifiesto en su infinito desprecio por Freud, encontró una manera de convertir su postura defensiva en literatura, del mismo modo que Nabokov con respecto de Freud. Al asociarse con Shakespeare, Borges evitó a Freud retornando a su propio origen, de la misma manera que Nabokov evadió a Freud identificándose con todos los grandes maestros de la novela europea. Borges afirma la autoridad de la literatura, la precedencia de Dante y de Shakespeare por sobre cualquier aspiración rival a la eminencia espiritual, sea ese rival la religión, la política o el psicoanálisis. El verdadero triunfo de Borges es, al mismo tiempo, un triunfo que lo identifica con Walt Whitman: Borges también es el genio de la Evening Land, de América del Sur, Central y del Norte. Borges, al igual que Whitman, sostiene que nuestro retraso es una nueva anticipación. En Borges, Whitman y Borges se combinan para darle un nuevo sentido al escritor del hemisferio occidental como un "Adán temprano en la mañana". Sin el poder primordial de Whitman, Borges, no obstante, se unió a Whitman al recrear "la idea de Walt Whitman", que sigue siendo un punto de partida para nuestra literatura. Ese es un epítome de la perpetua relevancia de Borges: al fundirse con la literatura, hizo de lo canónico y de lo borgeano una categoría fusionada, de modo que "valor literario estético" y "Borges" se convirtieron en sinónimos
Traducción: Claudia Martínez.
|
|
|
|