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el santo oficio
El Santo Oficio
José Antonio Gurrea C.
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Espías sin espuelas Salvador Quiauhtlazollin
El malvado doctor Loveless tiene un plan maquiavélico para desmembrar a Estados Unidos poco después de la guerra de secesión: con sus diabólicos inventos pretende destruir al ejército gringo, y con aliados extranjeros regresar a los ingleses los territorios de las 13 colonias; a España, la Florida; a Francia, Louisiana, y a México, la mitad de su antiguo territorio. Las cosas parecen fáciles, pues el amargado doctor ha superado sus discapacidades con máquinas más allá de la imaginación de los habitantes de un Oeste que apenas comienza a ser conquistado. Su arma secreta es una gigantesca y felliniana araña mecánica. Pero Loveless no ha contemplado en sus planes a dos agentes secretos de primera magnitud: Jim West, apuesto vaquero que cree fielmente en la ley del revólver, y Artemius Gordon, genio desbocado y mago del disfraz capaz de crear los más delirantes artilugios al servicio de espionaje del presidente Ulises Grant. Fallidísima es el único calificativo que merece Las aventuras de Jim West, la adaptación cinematográfica de la celebérrima serie Espías con espuelas. The Wild, Wild West fue creada por Michael Garrison y se transmitió de 1965 a 1969. El programa televisivo fue interpretado por Robert Conrad (Jim West) y Ross Martin (Artemius Gordon), quienes semana a semana se enfrentaron a misiones más surrealistas que imposibles. Las aventuras de Jim West flaco homenaje hace a la serie. Will Smith en el papel principal obliga a los guionistas a obviar la acción del programa original en aras de un humor literalmente negro que carece de efectividad, pues cada dos minutos el príncipe del rap debe justificar la presencia de un negro en el Oeste. Kenneth Branagh brilla como el doctor Loveless, pero su flema shakespeariana palidece frente a los profundos baches de un argumento más interesado en el despliegue visual que en sus abundantes fugas y contrasentidos. Y aunque los equipos de maquillaje y sonido trabajaron horas extras, los del cuarto de edición salen mal parados, pues varios son los errores que cualquier espectador alerta puede detectar. Por su parte, Salma Hayek, cuya aparición es de sólo algunos minutos, ni sube ni baja, pues repite el papel de latina idiota en el que Hollywood pretende encasillarla. Las aventuras de Jim West se une a la lista de bodrios adaptados de series televisivas. Ojalá y no hagan lo mismo con El Agente de Cipol
Salvador Quiauhtlazollin estudió Derecho, es periodista free-lance. |
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