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TV de paga

Francisco Báez Rodríguez

Hace apenas un lustro, los ratings en México tenían un problema cualitativo serio. Los aparatos medidores funcionaban sólo para la televisión abierta y ello dejaba fuera de las muestras a las familias con Cablevisión o Multivisión, y colocaba como representantes de los grupos sociodemográficos A/B y C+ a familias totalmente atípicas: gente de clase media alta que no contrata televisión restringida.

Tras negociar con los cableros, Ibope finalmente pudo adaptar sus medidores a la televisión restringida. El primer efecto –y el más importante, porque aún con servicios de Cable y Multi la gente suele sintonizar los canales abiertos por más tiempo– fue rehacer la muestra para que, en ella, las familias de ingresos altos estén correctamente representadas.

Ahora comentaremos el segundo, que cobra importancia en la medida en que cada vez más familias hacen uso de Cablevisión y Multivisión: la distribución de la audiencia dentro de la televisión restringida, que refleja los gustos de un mercado cada vez más grande.

Los resultados distan de ser sorpresivos. El núcleo más grande de audiencia está en los canales básicos de Cablevisión. Y dentro de éstos, los canales de películas se llevan la tajada mayor. Lo interesante es el orden: encabeza De Película, seguido por Golden Choice II y Golden Choice I; más atrás van Nickelodeon y Cartoon Network.

¿Qué implica esto? Que entre los adultos domina la tradición y que, en la medida en que la tv restringida se transmina hacia la clase media-baja, las audiencias más elevadas se mueven hacia canales de corte popular. También que los niños suelen ser más innovadores: el éxito de la programación "alternativa" de Nickelodeon sobre el canal más clásico lo demuestra. Detrás de canales de películas e infantiles vienen los destinados a series y comedias; acto seguido, los noticiosos. Esto querría decir, finalmente, que los nichos de canales musicales, deportivos y culturales no han sido plenamente cubiertos, ya sea por falta de demanda suficiente –es el caso, me temo, de los culturales–, ya sea por insuficiencia en la calidad de la oferta, como es, probablemente, en el caso de los deportivos.

¿Un Madrazo para Madrazo?

Al cierre de esta edición, el PRI estudiaba la posibilidad de retirar la segunda ronda de anuncios televisivos presentada por el precandidato Roberto Madrazo. El eslogan "Un Madrazo contra el Dedazo" resultó demasiado fuerte para la sensibilidad tricolor. Y la perspectiva de los dos principales precandidatos priistas pegándose hasta con la cubeta ha sido considerada como inconveniente. El problema político es moderar el debate sin que parezca censura y, sobre todo, sin que parezca que los dados están cargados a la hora de los frenazos y las reconvenciones.

El spot de Madrazo es mejor platicado que en la pantalla (en otras palabras, es un dummy magnífico con una realización apenas suficiente); tiene sólo tres ideas, pero las tres son fuertes: el cansancio que tienen los priistas de ser utilizados, el carácter no oficial de la candidatura de Madrazo y el golpe al dedazo (del cual Labastida tuvo el mal tino de ponerse en el blanco).

El anuncio de Labastida es más sobrio y tradicional en el mensaje: da la imagen de un hombre con historia política y con trabajo hecho. Pero de repente, deja la extraña impresión de que el precandidato es una suerte de deus ex machina al que se le debe todo: el agua, la buena cosecha, la escuela, la salud. Papá Gobierno encarnado. No sirve para quitar, en la percepción popular, la idea de que el sinaloense es el candidato "oficial" (o, más correctamente, los publicistas no consideraron eso como un problema de imagen).

Si el PRI permite mantener el anuncio de Madrazo, el tabasqueño habrá ganado. Pero si se decide por quitarlo y tarda en hacerlo aunque sea unos días (digamos para la fecha de salida de este número de etcétera) Madrazo también habrá ganado: el eslogan habrá sido retenido por cientos de miles de ciudadanos y su retirada será vista como una confirmación de que él no es, "gracias a Dios", el candidato oficial. De esa forma, las ideas y propuestas contarán cada vez menos, la elección priista será entre el "candidato de la cargada" y el "disidente" y lo sustantivo no contará


Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica.

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