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1 PRD

Raúl Trejo Delarbre

La sorpresa, para algunos, es que no hubo sorpresa en el segundo, y ahora sí fructífero, intento del Partido de la Revolución Democrática para designar a su nueva dirección nacional.

El recuerdo de los comicios de marzo, tan irregulares que tuvieron que ser anulados, quizá fue mayor que el interés para mirar hacia una elección abierta a todos sus afiliados, como fue la que ese partido realizó el domingo 25 de julio.

Aunque con irregularidades, no puede decirse que la nueva elección haya reproducido las ilegalidades que, respecto de la normatividad de ese partido, se registraron en el anterior intento.

Tanto así, que una de las principales transgresiones al reglamento electoral del PRD fue la que cometió el diputado Porfirio Muñoz Ledo cuando, al encontrar que no estaba en el padrón de la casilla más cercana a su domicilio, tomó una boleta de votación y la depositó en la urna "bajo protesta".

Quienes tendrían que haber protestado son los encargados de esa mesa de votación. Las reglas del PRD establecen que, en los comicios internos, solamente pueden participar los afiliados a dicho partido.

Pero hay cierta flexibilidad, porque quien no se encuentre en las listas de cada casilla, o quien decida hacerse miembro del PRD en ese instante, puede llenar su hoja de afiliación. Entonces sí, lo dejan votar.

2 Muñoz Ledo

El diputado Muñoz Ledo no estaba en el padrón. Según el presidente interino del PRD, Pablo Gómez Alvarez, nunca está en las listas de afiliados porque no avisa de sus cambios de domicilio. Todo eso no deja de ser escandaloso porque, entre otros cargos, Muñoz Ledo fue presidente nacional del PRD.

No son nuevas esas paradojas en la militancia política de Muñoz Ledo. Alguna vez se esforzó por demostrar que nunca había estado afiliado al PRI, partido del cual, también, fue presidente nacional.

El día de la reciente elección perredista, los responsables de la casilla a donde fue a votar le entregaron a Muñoz Ledo una solicitud de afiliación para que anotara sus datos y, así, quedase cumplida la formalidad estatutaria. No aceptó y se guardó el documento sin regresarlo. Depositó el voto y se fue profiriendo imprecaciones contra Cuauhtémoc Cárdenas, por cuya culpa no será candidato a la Presidencia de la República, al menos en ese partido.

Muñoz Ledo se comporta como si no estuviera en el PRD o, mejor dicho, como si quisiera que lo expulsaran.

Se trata de un torneo de resistencia mutua: el grupo de Cárdenas –del que todos los dirigentes perredistas forman parte, salvo que digan explícitamente lo contrario– espera que Muñoz Ledorenuncie y los deje tranquilos. El, en cambio, parece estar aguardando su exclusión de ese partido, con lo cual podría decir que padece una intolerancia mayúscula y mostrarse como víctima de la lucha democrática.

No está claro quién le dará gusto a quién. Pero no es un secreto que están contados los días del diputado Muñoz Ledo como perredista. Por lo pronto, el domingo comprobó (si es que no lo sabía y aprovechó esa circunstancia) que ya no está en el padrón de afiliados.

3 Amalia García

Tampoco fue sorpresiva, y se trata de una buena noticia, la designación de Amalia García Medina como presidente nacional del PRD. Ideas claras, perseverancia y autoridad políticas han sido atributos de esa dirigente nacida en Zacatecas hace cerca de medio siglo y que participó en la política de izquierdas desde que era casi niña.

Miembro del Partido Comunista Mexicano cuando esa organización todavía estaba obligada a la semiclandestinidad, Amalia García fue dirigente estudiantil en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, por donde pasó en la primera mitad de los años 70. Luego estuvo en la Universidad Autónoma de Puebla.

Al mismo tiempo que participó en los sucesivos empeños reorganizativos de las izquierdas en los años 80, colaboró en espacios de defensa de los derechos humanos, entre ellos los derechos de las mujeres. Amalia García estuvo en la constitución del Partido Socialista Unificado de México en 1981, fue dirigente luego en el Mexicano Socialista y cuando el PRD se constituyó hace diez años, esa militancia ya la había llevado a la Cámara de Diputados.

4 Buscar acuerdos

Fue brillante miembro de la Asamblea del DF, donde encabezó la Comisión de Seguridad Pública y desde 1997 es senadora de la República. Junto con ello, ha sido promotora de distintos intentos para privilegiar la búsqueda de acuerdos, por encima de las discrepancias entre distintas fuerzas políticas y corrientes de opinión en la sociedad mexicana.

En ocasiones, ese empeño en juntar el agua con el aceite (como, gráfica aunque simplistamente, se puede describir a pretensiones como la que hay ahora para aliar al PRD con el PAN) puede ser considerado engañoso, cuando no se apoya en un proyecto político definido.

De cualquier manera y aun en situaciones proclives a la confusión ideológica e incluso a la demagogia, la buena fe de la senadora García ha sido reconocida en las más variadas zonas del mundo político mexicano. Su presencia en los medios de comunicación es uno de los mejores patrimonios políticos de esa legisladora.

Por esas prendas, entre otras, es encomiable su elección como presidente del partido político que ha contribuido a fundar y sostener.

5 Ganó Doña Amalia

Durante diez años se ha dicho que la auténtica dirección en el PRD ha radicado en la casa de doña Amalia. Esa versión no se refiere a la senadora García sino a la madre del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, la señora Solórzano de Cárdenas, cuyo ascendiente en las decisiones más relevantes de ese partido no es un secreto dentro ni fuera del PRD.

La influencia de la señora Solórzano de Cárdenas es una de las expresiones del peculiar pero, a fin de cuentas, autoritario caudillismo que se ha mantenido en el Partido de la Revolución Democrática.

Esa situación no es sana para el PRD ni para la democracia mexicana. Por eso, ahora es deseable que el auténtico mando dentro de ese partido, con toda legitimidad, esté a cargo de doña Amalia. Sí, de doña Amalia García Medina, la enjundiosa e inteligente senadora zacatecana a quien sus correligionarios eligieron presidente de ese partido


Raúl Trejo Delarbre es director del semanario etcétera

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