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Comentarios a nivel de cancha

Marco Levario Turcott

Uno de los escasos temas donde fácilmente podríamos ponernos de acuerdo es en el relativo al absurdo lenguaje empleado por los cronistas de futbol –sobre todo los de Televisa–, es decir, al verdadero atentado que cada semana hacen en contra de la sintaxis y la gramática. A esos locutores sólo les pueden hacer competencia los editores de Reforma.

Puede ser cualquier partido y cualquier momento del campeonato, nunca faltan las que, por obra y gracia de la constancia y la ignorancia, se han convertido en auténticas muletillas. Cuando las hostilidades arrancan, Raúl Sarmiento o cualquier otro al micrófono no dudan en decir "el resultado inicial es cero a cero" y eso es un absurdo por más y que un encuentro entre las selecciones de México y Brasil empiece casi en los hechos con un gol en contra de los nuestros. A propósito de los partidos disputados por ambas selecciones en la pasada Copa América, traigo a cuento estas palabras de Antonio de Valdés, dichas la semana antepasada en el programa La jugada: "Chile fue la gran decepción individualmente hablando". Todos los aficionados al futbol vimos la final de la Copa América y quién sabe cuántos se habrán percatado de esta frase dicha por el presentador del citado programa deportivo, hablando sobre el partido Brasil-Uruguay: "Hubo faltas de todos los colores y de todos los sabores" (¿se imagina usted, amable lector, pidiendo una zancadilla azul sabor pistache?).

Pero la impotencia del televidente puede devenir en risa cuando escucha al "Perro" Bermúdez, con todo y su tono grave impostado, gangoso y medio gutural diciendo: "¡Aficionados que viven la intensidad del futbol!", para enseguida gritar: "¡El grandote de cerro azul toma el balón disparaaa... tiritititooo!". "Ahí está el rechace de la defensa" –¿el "rechace" será un sujeto que nunca vemos en la cancha?–. En TV Azteca, Roberto Gómez Junco ha decidido emplear las menos preposiciones posibles: "Campos filtra pase por media cancha".

En algunas ocasiones escuchamos auténticas perlas de la metáfora, ésta sucedió durante la narración del partido entre las selecciones de México y Venezuela. Luego de ser expulsado, injustamente por cierto, Cuauhtémoc Blanco dijo varios improperios contra el árbitro Bonifacio Núñez (no confundir con el Boni mexicano). Fernando Schwartz, entonces comentó: "Cuauhtémoc Blanco sale de la cancha sacando espuma por la boca". Otra perla es cuando el señor Bermúdez dice que Benjamín Galindo (puede ser cualquier otro jugador) metió el balón "¡donde las arañas tejen su nido!" o "¡donde los topos cavan su guarida!". Si esto fuera cierto habría que fumigar el campo de los estadios.* Tampoco faltan los pleonasmos, veamos éste de la autoría de Raúl Orvañanos: "Fabián Estay busca encontrar salida" o en medio de un partido intenso llega a decir: "Cualquiera de los dos puede ganar". Es memorable.

Y qué decir de los tautológicos: "Esto no se acaba hasta que se acaba" o "el último minuto también tiene 60 segundos". Cómo no reír cuando los cronistas, como el señor Bermúdez, le ponen nombre a las jugadas, ahí está el caso de la Huguiña (tristemente célebre porque en realidad se llama "Chilena"). Esos bautizos, en realidad, sólo cabrían para el chiste, jamás para emplearse en serio; con buen humor sí podría decirse frente a una frase del candidato del PAN a la Presidencia de la República que se trató de una Foxiña, o sea, buscando un sinónimo a los recurrentes traspiés del hombre de las botas puntiagudas.

¿Recuerda las frases empleadas cuando hay pleito en la cancha?: "Se forma la cámara húngara", dicen los locutores de ambas televisoras en una de las pocas coincidencias que tienen en cuanto a frases futboleras.** Pero quien de veras no debería tener nunca el perdón de la Real Academia Española es el señor Bermúdez cuando grita: "¡Y se arma la rebambaramba!", o cuando narra un fuerte golpeó al balón: "¡Zambombazo!". Pero esta descripción de una jugada no tiene desperdicio: "Allá va ‘El Abuelo’ por entreala derecha caracoleando alegremente y dejando sembrados a dos o tres soldados de la cancha".

El asunto deja de ser divertido cuando esas frases, que refieren más una guerra que una disputa deportiva, comienzan a emplearse para narrar, comentar o alentar la otra contienda importante en el país, o sea, la política


Marco Levario Turcott es subdirector del semanario etcétera

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