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Abducciones Fedro Carlos Guillén
La primera pregunta es si el terminajo tiene algún futuro en la exacta ciencia de la conjugación; ¿si un extraterrestre se aparece dirá: "yo te abduciré"? ¿Un señor sometido a tal experiencia relatará: "fui abdujido"; "ellos me abduccionaron"? No lo sé, pero supongo que como estos encuentros son cada vez más frecuentes, saldremos pronto de dudas. Estoy seguro que una gran cantidad de testimoniales sobre experiencias inexplicables es producto de la idiotez humana que, como se sabe, es inconmensurable. Sin embargo, ¿qué hacer cuando nos encontramos con relatos provenientes de gente intachable y además escéptica? En este caso supongo que lo que procede es encontrar respuestas y eso es justamente lo que ha tratado de hacer un equipo de científicos para explicar ciertos fenómenos paranormales. Hace unos días Jean-Christophe Terrillon, un físico canadiense que trabaja en Japón, dio a conocer una experiencia francamente espantosa que le ocurre una vez por semana: "Me despierto a mitad de la noche sintiendo la presencia de algo maligno, mis oídos zumban y una fuerza que me deja sin aliento me oprime el pecho. Trato de moverme o gritar y no puedo... Estoy paralizado". Dado que el doctor Terrillon no es afecto a inhalar volátiles y no cree en espíritus ni extraterrestres se ha preguntado insistentemente acerca de su estado cerebral. Afortunadamente para él se ha descrito recientemente un desorden que podría explicar esta escena macabra: la parálisis del sueño. Este mal es el resultado de una pérdida de conexión entre el cerebro y las funciones motoras del cuerpo y se sabe ahora que, por lo menos, la mitad de las personas lo han sufrido alguna vez en su vida. Un número creciente de especialistas asume que esta podría ser la explicación para los reportes de personas visitadas por el zaranpangüilo o los extraterrestres. Kazuhiko Fukuda, un psicólogo de la Universidad de Fukushima en Japón, que se ha dedicado al estudio de este mal poco conocido en Occidente pero que en Japón se llama "kanashibari", es uno de estos especialistas y expone que estudios recientes en países occidentales sugieren que es un mal más frecuente de lo que se cree y uno de los problemas para su poca difusión es que la gente que lo padece (permítaseme una licencia literaria) sale gritando cosas como "posesión" o "abducción". Los síntomas descritos arriba aparecen en obras literarias tan respetables como Moby Dick y en pinturas como La pesadilla, una obra de Henry Fuselli realizada en el siglo XVIII, en la que se muestra a un duende sentado en el estómago de una mujer dormida. Los europeos pensaban en brujas, los chinos en fantasmas y los japoneses en demonios gigantes, interpretaciones culturales para estos asaltos nocturnos cuyos síntomas son idénticos. Una explicación más moderna y menos obsoleta (ya sabemos que las brujas no existen) es la que culpa a los extraterrestres y a las abducciones. Sólo en Estados Unidos un reporte publicado en 1992 sugiere que cerca de cuatro millones de estadounidenses reportan experiencias relacionadas con la abducción extraterrestre. También se ha demostrado que gente expuesta a información o películas en las que se habla de abducciones son más proclives a reportar estos encuentros que quienes no cuentan con esa información. Muchos científicos han evitado la asociación entre la parálisis del sueño y las abducciones por temor a rostizar su reputación. Sin embargo, la creciente evidencia parece incontrovertible. Desde luego los ufólogos (otro neologismo) ya empiezan a reaccionar y niegan que este mal explique las operaciones que de vez en cuando nos practican nuestros visitantes en la comodidad de su nave espacial, inclusive algunos más astutos argumentan que los extraterrestres son tan listos que producen en los ¿abducidos? una reacción: ¿Cuál? Por supuesto... la parálisis del sueño. Así cualquiera
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