![]() |
el país | el mundo | dinero | águila y sol |
| medios | ciberia | gente | mañana | |
| tianguis | libros | cultura | espectáculos |
|
memoria
1 ¿Militarización? Raúl Trejo Delarbre
En prisión y sin pruebas Julián Andrade Jardí
Manuel Bartlett Pedro Salazar Ugarte
![]() |
Alianza, ni de chiste Pablo Hiriart
Según cómo amanezca el día se le ven probabilidades de prosperar o abortar a la alianza opositora. De pronto, todo indica que sí será posible concretar la unión de panistas y perredistas en torno a un candidato presidencial, y con la misma facilidad y prontitud el panorama cambia. En esa cuerda floja camina la supuesta voluntad de los negociadores de Acción Nacional y el PRD, que desde hace varias semanas se reúnen para consensar una plataforma común que dé sustento a la tan comentada alianza opositora. Esto es lo que ocurre en las pláticas de gabinete, y otra cosa más clara es la que sucede en la realidad: ni Fox ni Cárdenas ni los aliados cercanos de ambos quieren que se cristalice la alianza opositora. Esta negativa, lamentablemente, no tiene sustento en las diferencias ideológicas abismales que existen entre una y otra fuerza política, como era de esperarse. La actitud de rechazo hacia la alianza se debe a que ni Fox ni Cárdenas quieren ceder su candidatura porque ambos están convencidos de que van a ganar solos. Quizá esa actitud que algunos consideran egoísta, traiga más beneficios que perjuicios a sus partidos y al país. Es que uno de los principales riesgos para la estabilidad nacional e incluso para la paz social en México, es la polarización de los antagonismos en sólo dos fuerzas de equiparable poderío. El encontronazo entre el PRI y la oposición coaligada dejaría saldos de una gravedad difícil de prever en un escenario de división rotunda, enconada y quizá irreparable en el país. Por esa razón muchos miembros de la izquierda intelectual se han opuesto a la reedición de escenarios bipartidistas, que nos llevaron a guerras civiles, a la intervención extranjera y hasta la pérdida de buena parte del territorio nacional. Sin embargo, llama la atención que desde esa propia izquierda se aliente ahora la conformación de dos bloques para enfrentarse en el próximo año, en unas elecciones que pudieran no resistir el embate de dos fuerzas poderosas, marcadas por el antagonismo y hasta el odio. En caso de darse ese escenario, quizá las próximas elecciones podrían ser las últimas en mucho tiempo. El domingo pasado Vicente Fox puso claridad en torno a las posibilidades de la candidatura común con el PRD. Dijo que ponía tres condiciones: la primera es que el ganador surja de una encuesta y no de una elección primaria. Sus razones tiene el guanajuatense para esquivar la ruta de una elección interna, donde el PRD ya demostró con creces que puede desbarrancar por la vía del fraude cualquier intento de comicios que no estén supervisados por la autoridad electoral federal. Otra condición es que el candidato ganador tenga libertad plena para formar su equipo de gobierno. Con ello plantea un principio elemental de gobernabilidad que no le va a gustar al PRD, que seguramente abriga la esperanza de que aunque Fox sea el candidato, ellos tendrían cuotas de poder en el gabinete. Lo que el gobernador de Guanajuato les dice es: "Si yo gano, todas las canicas son mías". Y el tercer condicionamiento es que el ganador lleve al gobierno el programa del partido que lo postuló. Más claro, ni el agua: si él gana en la encuesta, va a gobernar con panistas y de acuerdo con el programa de trabajo que fije el PAN. Es una manera drástica de cortar cualquier posibilidad de alianza, pues en esos términos resulta inaceptable no sólo para los perredistas sino también para el PAN. Acción Nacional no puede admitir esas reglas porque sería jugar con una apuesta muy alta. ¿Qué tal si el triunfador en la encuesta es Cárdenas y no Fox? ¿Van a apoyar a un gabinete totalmente perredista y a un gobierno que se conduzca con los principios y programas del PRD? Ni de chiste
|
|
publicidad | suscripciones | anteriores | búsquedas | principal |
|