el país el mundo dinero águila y sol
medios ciberia gente mañana
tianguis libros cultura espectáculos
águila y sol
¿Decepcionó La amenaza fantasma?

 

Sólo es mercadotecnia
Salvador Quiauhtlazollin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Valió la pena

Julio C. Moreno

La espera llegó a su fin; después de 16 largos años, desde que se estrenó El regreso del Jedi, por fin la nueva película de La guerra de las galaxias hizo su aparición triunfal en la pantalla grande. Fue un momento especial, lleno de magia y emoción; cuando el logo de Lucasfilms apareció, se electrizó toda la sala y pareciera que fuéramos transportados a otra galaxia, una galaxia llena de criaturas extrañas, naves y caballeros jedi, una galaxia muy lejana.

La historia del Episodio I resultó algo complicada, pero a su vez fascinante. Lucas nos muestra a los caballeros jedi en todo su esplendor, y a un pequeño y soñador niño, Anakin Skywalker, el futuro Darth Vader, en medio de un conflicto político en la galaxia, entre la Federación de Comercio y el pequeño planeta de Naboo, gobernado por la reina Amidala, personificada por Natalie Portman, quien brinda madurez y bondad al papel; para resolver este conflicto son enviados dos jedis, el joven aprendiz Padawan, Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) y el sabio maestro, Qui-Gon Jinn (Liam Neeson). Ambos destacan en gran parte por sus impresionantes batallas de sables láser, que fueron coreografiadas minuciosamente por Nick Gillard usando técnicas que van desde el kendo hasta el épée. Ray Park, quien interpreta al oscuro aprendiz Darth Maul, también un experto en artes marciales, tiene una magnífica presencia en la pantalla, aunque breve.

El diseño de la producción es impresionante, ya que al mezclar art nouveau y art deco se logró una magnífica combinación en arquitectura, vestuario e ingeniería. Combinando varias culturas orientales, los diseños en los vestuarios muestran influencia hindú, japonesa y tailandesa, logrando destacar por sí mismos, ayudando a los actores a tener un gran impacto, tal es el caso de Natalie Portman, a quien el atuendo la ayudó a entrar en el papel. Cada detalle de la producción ha sido preparado para llevar a la pantalla una espléndida historia. Como todas las películas anteriores de La guerra de las galaxias, los efectos especiales son de verdad algo especial y esta vez rompen con lo establecido. La compañía de Lucas, Industrial Light and Magic, logró por primera vez la creación de un personaje totalmente generado por computadora que interactúa con los demás: Jar Jar Binks, a quien tanto se había acusado de tener una actuación estúpida y torpe, resultó ser un elemento bien manejado en la película. A pesar de haber sido generado por computadora, logra una buena actuación y la habilidad de comunicarlo en la pantalla. Lo mismo pasa con Watto, un vendedor de chatarra que resulta todo un personaje.

Con secuencias como la de la carrera de pods, se convierte en una película de proporciones épicas que rinde culto a cintas como Ben-Hur, y tiene de todo para divertir a chicos y grandes; te deja queriendo saber más, y es lo único malo. Ahora habrá que esperar tres años para el siguiente episodio, pero creo que bien valdrá la pena


Julio C. Moreno es director de Relaciones Públicas de Star Wars Fans Club, ciudad de México.

columnas | sociedad y poder | sic | visitas | correo
publicidad | suscripciones | anteriores | búsquedas | principal