![]() |
el país | el mundo | dinero | águila y sol |
| medios | ciberia | gente | mañana | |
| tianguis | libros | cultura | espectáculos |
|
real politik
Ciro Murayama
![]() |
El adiós de Mandela María Cristina Rosas
En la historia del Africa postcolonial, pocos líderes nacionales han resistido la tentación de perpetuarse en el poder. Hay dos excepciones ampliamente conocidas: Julius Nyerere, primer presidente de Tanzania, y Quett Masire, de Botswana. Ambos permanecieron al frente del gobierno dos décadas antes de irse. La democracia occidental ha sido un fenómeno pocas veces reproducido en Africa y, a la fecha, no han existido líderes que habiendo luchado por la independencia de su país hayan logrado mantenerse por un breve periodo al frente del nuevo gobierno, retirándose voluntaria y discretamente poco después. Por eso, la figura de Nelson Mandela es excepcional, pues su natal Sudáfrica está pasando por una extraordinaria transición democrática nunca antes presenciada en la política africana. Mandela, el preso de conciencia, el más poderoso símbolo de la lucha del Africa negra en la parte sur del continente contra el apartheid, llegó al poder para convertirse en conciliador y reconciliador. Su gobierno ha evitado caer en las represalias tan comunes entre grupos étnicos rivales (como ha sido el caso en Ruanda entre la minoría tutsi y la mayoría hutu). Tampoco se dedicó a vengarse por ofensas perpetradas en la era del apartheid por la minoría blanca. A lo largo de su administración se estableció la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, encargada de documentar las atrocidades perpetradas por blancos y negros en la era de la segregación racial. Y para cerrar con broche de oro su gestión gubernamental, el pasado 26 de marzo, en medio de una ovación por parte de los parlamentarios de su país, anunció su retiro y la celebración de los comicios del 2 de junio para dar paso al ascenso de uno de sus hombres de confianza y cercano colaborador: Thabo Mbeki. De hecho, salvo honrosas excepciones, el equipo de Mandela se mantendrá prácticamente intacto durante la administración Mbeki. Baste mencionar que este personaje encabezó al partido en el gobierno (el Congreso Nacional Africano o CNA) a lo largo del último año, y ha actuado como oficial ejecutivo en jefe para asuntos del Estado la mayor parte de la presidencia de Mandela. Sólo un puñado de colaboradores de Mandela se retirarán con él, por ejemplo, Joe Modise (ministro de Defensa); Mac Maharaj (ministro de Transporte) y Sibusiso Bengu (ministro de Educación). El ministro del Trabajo, Tito Mboweni, ha sido reasignado para presidir el Banco de la Reserva, cuya jefatura asumirá en agosto. Hasta hace algunos días se especulaba respecto al destino del ministro de Telecomunicaciones, Jay Naidoo quien, se decía, sería despedido. Empero, el resto de los colaboradores mandelanos se mantiene en su lugar. En esta transición es inevitable que se compare a Mbeki con Mandela, situación que coloca al primero en la mayor parte de las especulaciones. Hace apenas un mes fue publicada una apresurada biografía de este personaje, prologada por uno de los escritores políticos más renombrados de Sudáfrica, Shaun Johnson, quien afirma que Mbeki no es el líder menor retratado con tanta frecuencia por los medios. En su biografía, Mbeki se encarga de dejar en claro su proyecto político, dando el crédito que merece a Mandela, pero también empezando a delinear sus propios espacios al margen del gran estadista sudafricano. La elección del pasado 2 de junio no produjo resultados sorpresivos. De hecho, en la Sudáfrica postapartheid hay muy pocas sorpresas desde la época en que Nelson Mandela fue electo presidente hasta el momento de votar por su sucesor. Empero, hay grandes desafíos que encara el nuevo gobierno cuyas soluciones empezaron a ser delineadas por Mandela. Una de las grandes dificultadas es lograr que los sudafricanos eviten involucrarse en actividades que nieguen los derechos políticos fundamentales de los demás. Una cosa es cierta: Mandela se ha ido y con él termina un siglo de desafíos para la población sudafricana, comenzando también una nueva era. Empero, hay que reconocer que Mandela es, en la política mundial, el último gran estadista
Los vientos de guerra comercial que se respiran entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE) se están extendiendo a otras regiones. Así, Israel está enfrentando una polémica disputa con Bruselas, misma que según el gobierno de Tel Aviv pone en peligro el proceso de paz entre los israelíes y los palestinos. En mayo pasado, Bruselas dio a conocer dos documentos donde acusa a Israel de violar los acuerdos comerciales suscritos con Europa y de obstaculizar deliberadamente el comercio exterior palestino impidiendo, por lo tanto, la correcta aplicación del acuerdo comercial existente entre Bruselas y los palestinos. Pero aún hay más: la UE afirmó, para sorpresa de Tel Aviv, que Bruselas iniciará un embargo contra productos israelíes a menos que se permita a los palestinos desarrollar, sin obstáculos, sus relaciones con la Europa comunitaria. El problema es más complejo de lo que parece. Bruselas insiste en que el acuerdo comercial suscrito con Israel en 1996 es aplicable únicamente al territorio reconocido internacionalmente de conformidad con los límites fronterizos existentes con anterioridad a 1967. Por lo tanto, según lo dispuesto por la UE, los bienes procedentes de zonas de asentamientos israelíes en el este de Jerusalén y otros territorios ocupados no son verdaderamente "israelíes" y, por lo mismo, no deberían beneficiarse de los privilegios arancelarios y otras concesiones al ingresar al mercomún europeo. A pesar de que Bruselas afirma que únicamente le preocupa la correcta aplicación del tratado, Israel condenó las acciones de la UE y las tachó de cínicas e irresponsables ya que, según Tel Aviv, se está favoreciendo a los árabes y se daña el proceso de paz en la región. Los israelíes consideran también que el acuerdo comercial de la UE con los palestinos, el cual entró en vigor –pero que Israel se ha negado a reconocer– en 1997, es incompatible con los Protocolos de París (los acuerdos económicos que forman parte de los acuerdos de Oslo signados entre Israel y la OLP en 1993)
El 12 de junio de 1998, un mes después de que se reanudara la guerra civil en Angola, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1173, la cual prohíbe la importación de diamantes angoleños que carezcan de un certificado de origen expedido por el gobierno de Luanda. Esta medida se tomó para privar a los rebeldes de la UNITA de su principal fuente de recursos para comprar armas. El 28 de julio del mismo año, la Unión Europea adoptó una resolución para implementar la medida. Esta decisión fue muy importante porque dos miembros de la Europa comunitaria –Reino Unido y Bélgica– desempeñan un papel fundamental en el comercio mundial de diamantes. Desde Gran Bretaña, la empresa De Beers regula el mercado mundial de diamantes. Sin embargo, a finales del año pasado la guerra en Angola había experimentado una importante escalada y la UNITA tuvo importantes avances militares. Por tanto, Robert Fowler, titular del Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, urgió a los miembros del organismo a que consideraran la violación de las sanciones un acto criminal. Asimismo, los instó a proporcionar información sobre empresas privadas e individuos involucrados en el tráfico ilícito de diamantes con la UNITA. También pidió a los Estados miembros, al gobierno angoleño y a la industria de los diamantes a que trabajaran en los métodos para hacer posibles las sanciones. Fowler ha basado sus peticiones en un informe desarrollado por la organización británica no gubernamental Global Witness, en el cual se afirma que De Beers ha comprado diamantes a la UNITA desde principios de los 90 y que, por ende, ha ayudado a la organización de Savimbi a mantener su poder militar. El informe también culpa al ministro de Asuntos Económicos de Bélgica por no identificar adecuadamente los diamantes angoleños. Incluso, Global Witness señala a algunos miembros del Ministerio de Minas de Zambia de producir certificados de origen falsos
|
|
publicidad | suscripciones | anteriores | búsquedas | principal |
|