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Cargadas
El PRI no tiene candidato seguro

…sólo sé que vendré a ser tan desdichado que
por no hallar esta cabeza, se me ha de deshacer mi
condado como la sal en el agua.

Renward García Medrano

Nadie en su sano juicio negaría que hasta el momento, Vicente Fox es el único precandidato presidencial viable del PAN. Es notorio que ha recibido el apoyo de toda clase de panistas, desde los simples militantes y simpatizantes hasta los "distinguidos". Si fuera priista, se diría que Fox ha sido tocado por el dedo divino de "la cargada".

Tampoco se puede negar que Cuauhtémoc Cárdenas es el único precandidato presidencial viable del PRD, a pesar de que aceptó la candidatura de otro partido sin consultar a los dirigentes formales del suyo. Todos los líderes perredistas, con excepción de Muñoz Ledo, apoyan sin reservas la candidatura de Cárdenas, en lo que con toda propiedad se puede denominar una "cargada".

En el remoto caso de que hubiera una coalición opositora, tanto Fox como Cárdenas serían apoyados por sus respectivos partidos.

Es evidente que sin renunciar a la gubernatura de Guanajuato y con recursos económicos de origen dudoso (que no nos venga con el cuento de sus "amigos") Fox ha montado una campaña muy eficaz de medios, especialmente en televisión, que lo tiene en la punta de las preferencias electorales. Cárdenas, por su parte, es candidato formal de un partido político y el único precandidato viable de otro, sin que para ello haya renunciado al gobierno capitalino.

Voy a la mitad de este artículo, amigo lector, y sólo he repetido lo que todo mundo sabe. Pero hay algo que también sabemos todos y que, por la magia de las inercias, se suele ignorar cuando se habla de la antidemocracia priista: el PRI es el único partido importante que no tiene un candidato seguro: ni Labastida ni Madrazo ni Bartlett ni Roque saben si lograrán la candidatura.

Se ha dicho que Labastida es el preferido del presidente Zedillo, que su precandidatura es una simulación para ocultar el "dedazo" y que así lo demuestra "la cargada". Esa es una lectura superficial del asunto, y le voy a decir por qué:

1. El "dedazo" fue un recurso eficaz cuando el candidato del PRI era el futuro Presidente de la República. Quienes acusan al Presidente de no haberse "cortado el dedo" parecen ignorar que aunque quisiera, no podría nombrar a su sucesor, pues nada ni nadie garantiza que el candidato del PRI ganará las elecciones del 2000. ¿O sí?

2. Lo más lejos que podría llegar el "dedo" presidencial sería a decidir la candidatura del PRI, pero eso dejó de ser posible en el momento que el Consejo Político priista acordó que el candidato presidencial se eligiera por votación de la militancia y la ciudadanía.

3. Me imagino, aunque no lo puedo probar, que el Presidente preferiría que su ex secretario de Gobernación ganara la candidatura del PRI. Pero nada puede hacer al respecto pues, ¿cómo podría influir en el ánimo de los priistas y ciudadanos, que votarán en la elección primaria? ¿Alguien cree que la vieja maquinaria electoral del PRI sigue funcionando y que, de ser el caso, favorecería a Labastida sobre Madrazo, Roque o Bartlett?

4. La "cargada" del PRI está quedando como una reliquia. En el mejor de los casos, los gobernadores y priistas "distinguidos" pueden aportar algunos centenares o aun millares de votos priistas. Pero ni por separado ni en conjunto, pueden inclinar la votación en favor de nadie, pues no tienen cómo asegurar que sus "masas" voten por uno u otro de los contendientes, pues el voto es universal, abierto y secreto: se emite en la soledad de una urna.

5. Si alguno de los precandidatos recibiera dinero procedente de las arcas públicas o de negocios sucios, se sabría de inmediato, pues ninguno de sus adversarios lo callaría. Quien cometiera esa tontería perdería la candidatura y hasta sería sacado de la competencia. El dinero, como la edad, se nota, por mucho que se le quiera ocultar.

6. Ninguno de los cuatro precandidatos priistas puede recibir apoyos en votos: ¿qué obrero está obligado a votar como quiera Rodríguez Alcaine? ¿Qué campesino le va a preguntar a Heladio Ramírez por quién ha de votar? ¿Cuántos votos puede garantizar Elba Esther Gordillo, que ni siquiera en su feudo puede neutralizar a la CNTE?

Fox y Cárdenas son prácticamente candidatos, mientras que ni Labastida ni Madrazo ni Bartlett ni Roque pueden asegurar que lo serán. Las "cargadas" panista, perredista y hasta la petista, se han volcado sin inhibiciones sobre sus candidatos, pero el PAN y el PRD reclaman que los priistas juegan con ventaja. ¿Es esto posible en la realidad política del país y del PRI? ¿No va siendo tiempo de que la oposición abandone las inercias mentales, que son las más corrosivas de todas?


Renward García Medrano es periodista.

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