en el balcón
Susana Alicia Rosas entrevista
a Silvia Pasquel
"Desperdiciamos la juventud"
A veces me aviento mis dramas
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| Foto: Salvador Castellanos/Silva Silvia Pasquel |
"Primera llamada". Silvia Pasquel recién ha llegado a su camerino, vestida de negro, ya peinada y maquillada, sólo le hace falta un retoque y cambiar el pantalón por una falda. "Segunda llamada": con su veladora del Sagrado Corazón de Jesús encendida, la también productora teatral se sienta frente a tres espejos y con una esponjita de base de maquillaje en la mano, responde contenta, bromista, reflexiva, haciendo del pequeño camerino un mini escenario para hacer gala de una personalidad jovial. "Tercera llamada": la Angela de la obra (O.K… te lo vendo) está lista para salir en impecable minifalda negra, saco sastre y altos zapatos de charol y tiras negras.
¿Hacer teatro es un arte?
Es un arte desde el momento que sacas tu dinerito para producir una obra de teatro. Produciendo aprendes mucho porque estás involucrada con la publicidad, la mercadotecnia, el reparto, los teatros.
Muchos te dirán que eso es absoluto negocio.
Entonces deberíamos verlo un poco más como negocio y no tanto con amor al arte.
Con la actuación, ¿entretienes o te entretienes?
Las dos cosas. Creo que es muy importante que te entretengas tú, porque eso se refleja. En tanto me entretenga yo, se entretienen mis compañeros y, en respuesta, el público. Pero más importante es que te guste lo que haces.
¿Tanto entretenimiento llega a cansar?
No es tanto el entretenimiento sino la rutina. Es sintomático, todos los actores pasamos por ello hasta que llegamos al teatro; entonces se nos olvida el cansancio, los malos humores, los problemas, y lo único que hacemos es nuestro trabajo.
¿A qué rutina te refieres?
Me levanto temprano y voy a mi clase de ballet; eso es hasta las once y media. Luego regreso a mi casa y desde ahí realizo labores de oficina: atender citas, hacer llamadas para buscar entrevistas, notas en los periódicos, patrocinadores, nuevas fórmulas para anunciarte. Constantemente hay que hacer promociones, hablarle a los amigos, a las radiodifusoras, a las revistas, a los periódicos. Sin ese trabajo de oficina no existiría el resultado del teatro.
¿Ha sido el teatro o la televisión lo que ha unido a tu familia?
Pues fíjate que no hemos trabajado en ninguno de los dos medios juntos. He trabajado con mi mamá (Silvia Pinal) en muy poquitas ocasiones en televisión e hicimos cine juntas; con mi hermana (Alejandra Guzmán) no he trabajado nunca; con mi hija (Stephanie Salas) sí he trabajado en televisión y en teatro; pero en realidad no ha habido el valiente que nos junte a las cuatro.
¿Suerte o pesar ser hija de actriz famosa?
Un poco suerte y otro poco pesar, porque al principio es mucha la comparación. Cuando eres joven no lo entiendes, te molesta, te saca de onda. Cuando uno empieza su carrera es difícil digerir y muy acomplejante ser siempre "la hija" de alguien y no tener una personalidad propia; después, conforme mi familia creció a nivel personal y artístico fui "la hermana" de alguien, "la mamá" de alguien y "la abuela" de alguien. Cuando creces, aquilatas y le das el verdadero valor que representa pertenecer a una dinastía y a una familia como la mía; entonces le doy gracias a Dios por que me comparen y ya no me importa.
Dice el dicho que "quien quiera azul celeste, que le cueste". ¿A ti qué te ha costado?
Me sigue costando querer azul celeste porque esta carrera no es nada fácil. Pareciera que al pasar de los años uno va teniendo mayor importancia para tu empresa, para los productores; sin embargo, es increíble que después de 30 años de carrera uno siga picando piedra. Somos muy dados, creo que por educación, a querer jalarle la pata al que está triunfando, y ser envidioso y egoísta con el que triunfa y hacerle la vida pesada. Lo que he logrado ha sido por mis propios esfuerzos y méritos, de lo cual me siento orgullosa, pero sí es injusto. En el ambiente artístico de México no se reconoce al actor como sucede en otras partes del mundo.
¿La fama es tan etérea como una ilusión y quisieras que fuera tan dura como una roca?
Es etérea para algunas personas, porque hay otras que siguen siendo famosas. Te voy a responder esta pregunta dual con un consejo que me dio mi padre cuando era chica, él me dijo: "Mira hijita, tú nunca llegarás a ser una estrella, pero siempre vas a vivir de esto". Lo importante no es llegar sino conservarte en ese lugar. Yo creo que ésa es la fama: la eternidad.
¿Tu acto de vanidad más preciado?
(Como si se sorprendiera dice) Fíjate que sí soy un poco vanidosa, no soporto tener un espejo frente a mí (suelta la carcajada) porque me tengo que voltear a ver. Me encanta verme reflejada en algún lado.
¿Qué es lo que más aprecias de tu físico?
Tengo mucha resistencia al trabajo. Tengo una pila aguantadora, no como la de mi madre, esa mujer nos gana a todos, además de que no puede vivir sin trabajar, yo sí me doy mis lapsos de descanso y de vacaciones.
¿Practicas seguido eso del "encierro voluntario"?
No, porque soy una persona muy sociable, no me gusta estar sola; aunque he aprendido también que en la soledad uno aprende mucho. He aprendido a estar sola, a gozar de mi soledad, a disfrutarla. Ahora busco estar sola, antes no, me daba miedo.
¿Qué te gustaría tener de aquello que tiene un joven?
La juventud, pero con la experiencia que tengo ahora. Unos añitos menos no me caerían mal. Cuando jóvenes desperdiciamos la juventud, creemos que nos comemos al mundo a mordiscos y no nos damos cuenta que dejamos pasar cosas por ir corriendo en lugar de caminar. Son pocos los jóvenes que escuchamos consejos.
¿Los galanes te ruegan a ti o tú a ellos para que se queden?
Mis relaciones no han sido del tipo de "quédate, no te vayas". Es evidente que cuando tú quieres a alguien y él no vive contigo, de alguna manera quisieras compartir más momentos con esa persona, pero eso es parte de la individualidad y el respeto de ella. Es como si tuviera que irme a una gira y el galán se me colgara de las piernas: "No te vayas, no me abandones", diría yo: "¿Qué drama es éste?". Es parte de la vida, uno tiene que aprender a respetar el trabajo de los otros.
¿Has aprendido a dejar el drama sólo en las telenovelas?
(Como joven traviesa) A veces sí me aviento mis dramas, lo que es más que la verdad. (Pero seria y reflexiva cambia de parecer) Hay dramas en la vida que sobrevienen de una manera intempestiva y uno tiene que aprender a superarlos: "Los dramas de la vida real", pruebas que te pone la vida. Ahora, hacer drama por hacerlo… me gusta más la paz y estar contenta. No soy de andar enojándome y peleándome, no sé hacerlo. Sí me he peleado, pero siempre trato de llegar por el lado positivo.
¿Mejor creer en Dios que en los hombres?
Creo en Dios y en los hombres, no todos los hombres son malos. Vivimos una época de violencia, difícil, por la impunidad, pero sigo creyendo en el hombre. Definitivamente Dios es otra cosa, lo llevo en mi corazón y en mi mente.
¿Conquistas a la gente con tu voz?
Mi voz podría ir disfrazada de camello, y mientras no abra la boca, la gente no la reconocería; pero en cuanto digo una palabrita... Mi voz es distintiva. Mi maestro de canto quería cambiarla. Cuando grabé mi único disco, quería que cantara muy agudo, como Rocío Dúrcal, así que si lo escucharas oirías una vocesita (muy aguda): "Uuu-u-u" muy no mi voz. En fiestas me gusta cantar ranchero y la gente me dice que mi voz es bonita y cachonda porque es ronquita. Creo que mi voz también es dulce, enérgica, un poco mandona, aunque no por el afán de mandar porque soy una persona preocupona: me gusta que todo el mundo esté contento y se sienta a gusto.
¿Podemos decir que eres el alma de la fiesta?
Siempre soy el payaso de la fiesta, como cuento bien los chistes, me llevaron a un programa de chistólogos con Shanik Berman. Me sé mejores chistes que otros. Tengo buen humor, siempre digo bromas, trato de conciliar por el lado positivo y por el lado amable.
Susana Alicia Rosas es comunicóloga por la UNAM.
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